Río Negro riego: el plan para triplicar la superficie productiva
La provincia presentó al Banco Interamericano de Desarrollo un proyecto para expandir el riego y potenciar el desarrollo agropecuario.
El Gobierno de Río Negro presentó ante el Banco Interamericano de Desarrollo un ambicioso plan para triplicar la superficie bajo riego, en el marco de una misión técnica realizada en marzo de 2026, con el objetivo de impulsar la producción agropecuaria, mejorar la competitividad y fortalecer la seguridad alimentaria en la Patagonia.
La iniciativa, encabezada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo provincial, busca ampliar las actuales 140.000 hectáreas irrigadas a más de 400.000, aprovechando el potencial del río Negro como eje estratégico. En un contexto donde el cambio climático y la variabilidad hídrica condicionan la producción, el riego se posiciona como una herramienta central para estabilizar rindes y potenciar los agronegocios regionales.
Durante la visita del organismo internacional, el ministro Carlos Banacloy destacó que la provincia cuenta con más de un siglo de desarrollo agrícola y ganadero, pero enfrenta el desafío de escalar su capacidad productiva mediante inversiones en infraestructura. En este sentido, los proyectos presentados apuntan a mejorar la eficiencia en el uso del agua, reducir costos y fortalecer la cadena de valor agroindustrial.
Entre las obras prioritarias se destacan la electrificación de los valles de Guardia Mitre y Negro Muerto, así como la construcción de un canal en Colonia Josefa. Estas intervenciones buscan reemplazar sistemas actuales basados en combustible, que afectan la rentabilidad por sus altos costos, y avanzar hacia esquemas más eficientes y sustentables.
El impacto de estas inversiones trasciende la producción primaria. Según explicaron desde la cartera productiva, el desarrollo del riego dinamiza la logística, la industria y los servicios asociados, generando empleo y fortaleciendo el entramado económico regional. En particular, sectores como la fruticultura, clave en Río Negro, han sufrido pérdidas recientes por eventos climáticos extremos, lo que refuerza la necesidad de incorporar tecnología e infraestructura.
En paralelo, el plan contempla herramientas complementarias de crédito agropecuario para mitigar riesgos, como la incorporación de mallas antigranizo, en línea con una estrategia de sustentabilidad productiva. Este enfoque integral busca no solo aumentar la superficie cultivada, sino también mejorar la resiliencia de los sistemas frente a contingencias climáticas.
Un dato relevante es que actualmente existen más de 90.000 hectáreas desarrolladas por iniciativa privada sin acompañamiento estatal, lo que evidencia el interés del sector y su capacidad de inversión. La intervención pública, en este caso, apunta a acelerar ese proceso mediante financiamiento internacional y planificación estratégica.
En términos estructurales, el objetivo es avanzar hacia una mayor autosuficiencia productiva, especialmente en la generación de insumos para la ganadería, reduciendo la dependencia de otras regiones y fortaleciendo la competitividad local. Esto resulta clave en un escenario donde los costos logísticos y la volatilidad de precios impactan directamente en la rentabilidad del productor.
La estrategia de Río Negro también se inscribe en una visión de desarrollo por etapas, priorizando proyectos concretos que permitan resultados visibles en el corto plazo. Este enfoque busca recuperar la confianza del sector productivo, luego de años marcados por discontinuidades en políticas de financiamiento e infraestructura.

