ROBO DE HACIENDA: le sustrajeron 190 animales a "La Joya" Riboldi
El reconocido influencer agro denunció el robo de 190 cabezas en Santa Fe. El hecho expone riesgos crecientes en la seguridad rural y la trazabilidad.
El influencer agropecuario Bruno "La Joya" Riboldi denunció el robo de 190 animales en su establecimiento de Santa Teresa (Santa Fe), un hecho ocurrido en los últimos días que genera fuerte preocupación en el campo por su impacto en la producción ganadera, la trazabilidad y la seguridad rural.
El caso tomó relevancia no solo por el volumen del faltante, sino también por la visibilidad del productor, considerado uno de los referentes digitales del agro a nivel global. A través de sus redes sociales, Riboldi pidió colaboración para recuperar parte del stock desaparecido, subrayando la gravedad de la situación para su familia y su actividad productiva.
Según detalló el propio productor, el robo involucra 90 vaquillonas, 77 novillitos y 23 novillos Angus, tanto negros como colorados, todos identificados con caravana oficial amarilla bajo el código SU363.
Este tipo de delito impacta directamente en la rentabilidad del sistema ganadero, ya que no solo implica la pérdida de activos productivos, sino también una alteración en la planificación del feedlot, la recría o la terminación a corral. En términos de agronegocios, la sustracción de hacienda representa un golpe severo en la cadena de valor.
"No lo puedo creer", expresó Riboldi, quien además señaló que llevan tres días de búsqueda intensa sin resultados positivos, recorriendo campos y caminos rurales de la zona.
El episodio vuelve a poner en agenda la problemática de la seguridad rural en Argentina, especialmente en regiones con alta concentración de ganado bovino. A pesar de los avances en trazabilidad y control sanitario impulsados por el SENASA, los robos de hacienda continúan siendo un desafío estructural.
En este contexto, la identificación individual mediante caravanas y marcas a fuego resulta clave, aunque no siempre suficiente frente a redes delictivas organizadas que operan sobre la logística y comercialización ilegal.
Además, la debilidad en la infraestructura vial rural y la limitada presencia de patrullas especializadas dificultan la prevención y el seguimiento de estos delitos. Más allá del caso puntual, el robo de hacienda tiene consecuencias directas en la producción de carne y la seguridad alimentaria, afectando la oferta disponible en un contexto donde ya se proyectan caídas en el consumo interno.
La pérdida de animales en plena etapa productiva también altera indicadores clave como el rinde por hectárea ganadera, la eficiencia del sistema y la planificación financiera, especialmente en un escenario de costos crecientes en insumos y volatilidad en el precio de los granos.
Riboldi apeló a la colaboración del sector: "Cualquier dato nos sirve", afirmó, destacando que incluso la recuperación parcial del rodeo sería significativa. En paralelo, el caso refuerza la necesidad de avanzar en innovación y tecnificación, incorporando herramientas como monitoreo satelital, sensores, inteligencia artificial y sistemas de alerta temprana para mejorar la seguridad en los establecimientos.
También cobra relevancia el asociativismo entre productores y el fortalecimiento de redes locales de prevención, junto con políticas públicas orientadas a mejorar el control y la respuesta ante delitos rurales.

