La soja argentina sorprendió con un hallazgo que puede cambiar su valor en el mundo
Un estudio nacional reveló un dato inesperado sobre la calidad de la soja argentina que podría fortalecer su competitividad internacional pese a la caída del contenido de proteína.
ROSARIO, 30 de junio de 2026. La soja argentina volvió a captar la atención de toda la cadena agroindustrial tras la presentación del primer mapa nacional de calidad elaborado por especialistas del INTA y Asaga durante el Seminario Acsoja 2026, realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario. El trabajo confirmó un dato que sorprendió incluso a los investigadores: aunque el contenido de proteína viene disminuyendo desde hace años, el perfil de aminoácidos continúa siendo superior al estándar internacional, una característica que podría transformarse en una ventaja económica para la industria aceitera y para las exportaciones argentinas en un mercado cada vez más exigente.
Durante años, la reducción del contenido de proteína fue una de las mayores preocupaciones de la industria porque obliga a realizar un mayor procesamiento para que la harina de soja cumpla con las exigencias de los compradores internacionales. Sin embargo, los especialistas remarcaron que la calidad de la soja no puede evaluarse únicamente por ese parámetro. Ángela Orlando, referente de Asaga, explicó que hoy el mercado pone cada vez más atención sobre el perfil de aminoácidos, un componente fundamental para la elaboración de alimentos balanceados. Según destacó, Argentina posee un contenido total de aminoácidos superior al de las referencias internacionales, un dato que fortalece el posicionamiento del complejo sojero.
La investigación, liderada por Cecilia Accoroni, del INTA, representó el relevamiento más importante realizado hasta ahora sobre la calidad de la soja producida en la Argentina. Participaron 115 agencias de extensión del INTA, nueve centros regionales y cuatro laboratorios, que analizaron muestras provenientes de ocho grandes regiones productivas. Además de estudiar proteína, aceite y aminoácidos, el trabajo recopiló datos sobre variedades, fechas de siembra, fertilización, inoculación, rendimientos y ubicación geográfica de cada lote. Para los investigadores, disponer de esta información representa un cambio de paradigma porque permitirá evaluar la calidad de la producción con datos propios y no con referencias externas.
El dato que más sorprendió a los investigadores
Uno de los resultados más importantes fue que el sudeste bonaerense y el norte de Córdoba registraron los mayores contenidos de proteína, mientras que el centro de Santa Fe lideró los niveles de aceite. Sin embargo, el hallazgo más relevante apareció al analizar los aminoácidos esenciales. A diferencia de la proteína, no se detectaron diferencias significativas entre regiones, lo que demuestra que la calidad nutricional del cultivo se mantiene estable en gran parte del país. El promedio de los cinco aminoácidos esenciales alcanzó 15,06, por encima de la referencia internacional de 14,36, un indicador que confirma que la soja argentina sigue ofreciendo un alto valor nutricional.
Otro de los descubrimientos del estudio mostró que la fertilización puede potenciar significativamente la calidad del cultivo. Los lotes fertilizados presentaron mejores niveles de metionina y cisteína, dos aminoácidos esenciales que superaron las referencias internacionales en 25% y 45%, respectivamente. Además, los investigadores comprobaron que una menor cantidad de proteína no implica necesariamente una menor calidad nutricional, ya que el comportamiento de los aminoácidos sigue otra dinámica. Este hallazgo cambia la forma de evaluar la soja argentina y abre una oportunidad para que el país fortalezca su imagen como proveedor de una materia prima de mayor calidad, un aspecto que puede traducirse en más competitividad, mejores oportunidades comerciales y un mayor valor agregado para una de las principales cadenas exportadoras de la economía argentina.

