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Soja y maíz achican diferencias y obligan a recalcular la campaña 2026/27

Los márgenes agrícolas se muestran más equilibrados que un año atrás, pero la incertidumbre por el clima, los insumos y la geopolítica obliga a extremar la planificación.

María Fernanda Solís
Periodista agroalimentaria especializada en comercio regional, sostenibilidad, logística y tendencias globales del sector agroindustrial.

La campaña agrícola 2026/27 comienza a tomar forma con una característica que cambia la estrategia de los productores: los márgenes proyectados para soja y maíz muestran una diferencia mucho menor a la observada el año pasado. Los datos relevados esta semana para la zona núcleo reflejan un escenario de rentabilidad positiva, aunque condicionado por una fuerte volatilidad asociada a factores geopolíticos, climáticos y económicos. Para el sector, el dato es clave porque obligará a tomar decisiones más cuidadosas en la distribución de la superficie sembrada.

Los números disponibles para la próxima campaña muestran que el negocio agrícola seguirá ofreciendo oportunidades, aunque con un nivel de incertidumbre superior al habitual. En este contexto, especialistas del mercado coinciden en que la planificación y la diversificación serán determinantes para sostener la rentabilidad agropecuaria.

Soja y maíz achican diferencias y obligan a recalcular la campaña 2026/27

La combinación de incertidumbre internacional, cambios en los precios de los insumos y dudas sobre el comportamiento climático lleva a los analistas a recomendar prudencia. La estrategia de concentrar toda la apuesta en un único cultivo pierde atractivo frente a un contexto donde las variables pueden modificarse rápidamente.

El conflicto en Medio Oriente sigue siendo uno de los principales focos de atención. Su impacto sobre el precio del petróleo, el gasoil, los fertilizantes y otros insumos agrícolas genera preocupación en toda la cadena de valor. En los últimos meses, la urea mostró fuertes oscilaciones de precio, reflejando la sensibilidad del mercado frente a los acontecimientos internacionales.

A esto se suma la incertidumbre climática. Tras un otoño con lluvias importantes en varias regiones productivas, persisten las dudas sobre la intensidad que podría alcanzar el próximo evento El Niño y sus efectos sobre la producción agrícola.

Soja y maíz achican diferencias y obligan a recalcular la campaña 2026/27

Dentro de las alternativas agrícolas más habituales de la zona núcleo, la soja de primera vuelve a mostrar números competitivos.

Los precios futuros para la época de cosecha se encuentran sostenidos por la firmeza del mercado de aceites vegetales, impulsados por la demanda vinculada a los biocombustibles y por la evolución del petróleo. Además, la oleaginosa mantiene una ventaja estructural relacionada con menores requerimientos de fertilización y costos de implantación relativamente más bajos.

Los siguientes números muestran cómo quedaron los principales indicadores de rentabilidad agrícola para la campaña 2026/27.

Márgenes proyectados para la campaña 2026/27

IndicadorSoja de PrimeraMaíz TempranoTrigo/Soja
Precio (US$/ha)331192224 y 331
Margen Neto (US$/ha)222213129
Rinde de Equilibrio (qq/ha)3485-
Precio de Equilibrio (US$/qq)278170-

Los cálculos muestran que la soja de primera alcanzaría un margen neto de US$ 222 por hectárea, apenas por encima de los US$ 213 proyectados para maíz temprano, una diferencia significativamente menor a la observada durante la campaña pasada.

Además, el rinde de equilibrio de la soja se ubica por debajo de los rendimientos tendenciales registrados en la región, un dato que mejora las perspectivas económicas para el cultivo.

El maíz mantiene competitividad, pero pierde ventaja

El cereal continúa mostrando resultados positivos, aunque ya no exhibe la amplia superioridad económica registrada durante el ciclo 2025/26.

La expectativa de una abundante oferta global, impulsada por las cosechas de Estados Unidos y Brasil, limita las posibilidades de una mejora significativa en los precios internacionales. Al mismo tiempo, los mayores costos de fertilización y logística reducen parte de la competitividad del cultivo.

Sin embargo, los rindes de equilibrio proyectados siguen siendo alcanzables en campañas con un régimen de lluvias normal, por lo que el maíz conserva un rol central dentro de los esquemas productivos y de la estrategia de rotación de cultivos, una práctica clave para la sustentabilidad del sistema agrícola.

Soja y maíz achican diferencias y obligan a recalcular la campaña 2026/27

El doble cultivo trigo/soja aparece como la alternativa de menor rentabilidad proyectada para la próxima campaña.

El incremento en los costos de fertilización, la necesidad de realizar más labores y el encarecimiento de las tareas de cosecha presionan sobre los márgenes. Frente a este escenario, algunos productores comienzan a evaluar alternativas como cebada/soja o incluso otros cultivos de invierno que permitan mejorar la ecuación económica.

La situación también pone en evidencia el peso creciente que tienen los costos de producción dentro de la estructura del negocio agrícola, especialmente en sistemas que demandan una mayor inversión por hectárea.

La gestión del riesgo será tan importante como el rinde

Más allá de las diferencias entre cultivos, los especialistas coinciden en que la campaña 2026/27 será una de las más sensibles a los cambios de contexto de los últimos años.

Los actuales precios a término, la evolución de los mercados de granos, el comportamiento del clima y la dinámica de los costos de producción serán determinantes para definir el resultado económico final de cada empresa agropecuaria.

Por eso, la recomendación pasa por combinar cultivos, escalonar fechas de siembra y utilizar herramientas de cobertura comercial que permitan capturar oportunidades cuando aparecen y protegerse frente a movimientos bruscos del mercado.

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