Agroexportaciones

El Niño comienza a golpear las agroexportaciones de Perú pese al crecimiento del sector

Las exportaciones agropecuarias peruanas crecieron en valor durante 2026, pero El Niño ya afecta cultivos estratégicos y amenaza la oferta exportable.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

Las agroexportaciones de Perú mantienen una evolución positiva en términos de valor durante 2026, pero el avance comienza a convivir con un desafío que preocupa a productores y exportadores: los primeros efectos del fenómeno El Niño sobre los principales cultivos destinados al comercio internacional. Aunque los envíos continúan creciendo en dólares, los cambios de temperatura ya afectan la productividad, la calidad de la fruta y el volumen exportado, lo que anticipa un escenario más complejo para los próximos meses.

Entre enero y mayo de este año, las exportaciones agropecuarias -considerando los productos tradicionales y no tradicionales- alcanzaron US$ 4.518,6 millones, un incremento del 4,8% respecto al mismo período de 2025. Sin embargo, detrás de ese resultado aparece un dato que comienza a llamar la atención del sector: el volumen embarcado cayó 1%, una diferencia que refleja las dificultades que enfrentan varias cadenas productivas.

Desde la Asociación de Exportadores (ADEX) advierten que el comportamiento climático ya está alterando el desarrollo normal de distintos cultivos y que el impacto podría profundizarse si continúan las anomalías de temperatura registradas durante las últimas semanas.

El clima comienza a cambiar el mapa productivo

Los especialistas explican que las variaciones térmicas modifican los ciclos fisiológicos de los cultivos, alteran los períodos de floración, favorecen la aparición de plagas y elevan el riesgo de enfermedades fitosanitarias. Todo ello repercute directamente sobre la productividad y la calidad de la fruta destinada a los mercados internacionales.

Las zonas agrícolas del norte peruano son las primeras en evidenciar estos cambios. Allí se observan efectos sobre uva, palta, arándanos y mango, algunos de los productos más importantes dentro de la canasta exportadora del país.

Uno de los casos que genera mayor preocupación corresponde al mango Kent, cuya floración depende de temperaturas cercanas a los 16 °C durante las primeras horas del día y la noche. Cuando esas condiciones no se presentan, el comportamiento del cultivo cambia y la producción puede reducirse o retrasarse.

En el caso de la palta producida en Ayacucho, los monitoreos muestran niveles de materia seca inferiores al 22%, parámetro considerado fundamental para garantizar la calidad exigida por los compradores internacionales. Un contenido insuficiente puede afectar la conservación del fruto durante el transporte y comprometer su aceptación en destino.

ADEX considera que este escenario obliga a fortalecer el seguimiento técnico de los cultivos, especialmente entre los pequeños y medianos productores, quienes cuentan con menor capacidad para afrontar eventos climáticos extremos.

El gremio también plantea la necesidad de ampliar la transferencia de conocimientos y tecnologías que permitan adaptar el manejo agronómico a un contexto climático cada vez más variable.

Las experiencias registradas durante anteriores episodios de El Niño muestran que los daños no se limitan únicamente a la producción agrícola. La infraestructura logística también representa un punto vulnerable para la competitividad exportadora.

En eventos anteriores, numerosos puentes ubicados en regiones agrícolas como Piura, Lambayeque y La Libertad sufrieron daños que dificultaron el traslado de la producción hacia los puertos de exportación. Esa experiencia mantiene en alerta tanto al sector privado como a las autoridades responsables de la infraestructura vial.

Las exportaciones siguen creciendo, pero aparecen diferencias entre cultivos

Los productos agroindustriales, que representan la mayor parte de las exportaciones agrícolas peruanas, alcanzaron US$ 4.252 millones durante los primeros cinco meses del año, con un crecimiento del 3,7% respecto de igual período de 2025.

No obstante, el volumen embarcado disminuyó 2,3%, situándose en 1,863 millones de toneladas, lo que confirma que la mejora en los ingresos responde principalmente al comportamiento de los precios y no a un aumento generalizado de la producción.

Las uvas continuaron liderando el ranking exportador con US$ 783,3 millones, seguidas por las paltas, que generaron US$ 704,8 millones, y los arándanos, con US$ 359,2 millones.

Sin embargo, el desempeño fue desigual según el producto.

Las exportaciones de uvas retrocedieron 0,4% en volumen, mientras que los mangos disminuyeron 10,8%, el cacao en grano cayó 2,7% y el mango en conserva registró una contracción cercana al 30%.

En contraste, la palta mantuvo una expansión del 9,5%, mientras que los arándanos crecieron 20,9%, consolidándose como uno de los cultivos con mayor dinamismo dentro del sector agroexportador peruano.

Los principales destinos continúan siendo Estados Unidos, que concentró compras por US$ 1.397 millones, y Países Bajos, con US$ 744,6 millones. Entre ambos mercados absorbieron aproximadamente 54% de todas las agroexportaciones no tradicionales. España, Chile y México completaron el grupo de principales compradores.

Por su parte, las exportaciones agrícolas tradicionales alcanzaron US$ 267 millones, con un crecimiento del 28%, impulsadas principalmente por el café sin descafeinar y sin tostar, que volvió a consolidarse como el principal producto de este segmento.

La competitividad también depende de la logística

Además de las condiciones productivas, el sector exportador trabaja para mejorar la eficiencia de la cadena logística.

Con ese objetivo, ADEX desarrolló jornadas de capacitación dirigidas al personal de la Aduana Marítima del Callao, enfocadas en las nuevas tecnologías incorporadas a los envases utilizados para exportar alimentos frescos.

La iniciativa busca que durante las inspecciones aduaneras se reduzca la necesidad de abrir la carga, preservando la cadena de frío, minimizando el riesgo de deterioro de los productos y evitando pérdidas de calidad antes de su llegada a los mercados internacionales.

Para la agroindustria peruana, el desafío de los próximos meses será doble: mantener el crecimiento de las exportaciones y, al mismo tiempo, adaptarse a un escenario climático que ya comienza a modificar la producción de algunos de los cultivos más importantes del país. La evolución de El Niño, junto con la capacidad de respuesta técnica y logística del sector, será determinante para sostener la competitividad de una actividad que continúa siendo uno de los principales motores de la economía peruana.

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