La enfermedad que está obligando a mover la producción de banano en Perú
El avance del Fusarium ha destruido miles de hectáreas y forzado el traslado de la producción hacia nuevas zonas. El sector busca reinventarse para mantener su presencia internacional.
La industria del banano orgánico de Perú atraviesa una profunda transformación como consecuencia del avance del Fusarium, una enfermedad que ha afectado a miles de productores y obligado a trasladar parte de la producción hacia nuevas zonas agrícolas. Lo que durante años fue uno de los principales polos exportadores del país hoy enfrenta una crisis fitosanitaria que amenaza la competitividad de una cadena clave para la economía rural y las exportaciones peruanas.
El impacto ha sido especialmente fuerte en el Valle del Chira, una de las regiones históricamente más importantes para la producción y exportación de banano orgánico. Allí, la expansión del hongo ha provocado una fuerte reducción de la actividad productiva y ha generado incertidumbre entre productores, cooperativas y exportadores.
El Fusarium cambia el mapa productivo del banano peruano
Según representantes del sector, la enfermedad ha destruido la producción de miles de agricultores durante los últimos años. El problema no solo afecta a las exportaciones, sino también al consumo interno y a más de 130.000 familias vinculadas a la actividad bananera.
Ante la pérdida de superficie productiva en el Valle del Chira, diversas organizaciones comenzaron a trasladar operaciones hacia el Valle de Olmos, ubicado más al sur de la costa norte peruana. Esta migración productiva permitió mantener volúmenes relativamente estables respecto del año anterior, aunque a costa de importantes cambios estructurales.
La reorganización implicó nuevas inversiones, adaptación a diferentes condiciones productivas y la reconstrucción de redes comerciales desarrolladas durante décadas. Muchas organizaciones perdieron personal técnico especializado y experiencia acumulada en procesos de producción, certificación y exportación.
El resultado ha sido una reducción de la capacidad comercial alcanzada durante los últimos veinte años y una menor diversificación de mercados internacionales.
Precios mejores, pero con costos cada vez más altos
A pesar de las dificultades productivas, el mercado internacional ofrece algunas señales positivas. Los precios del banano orgánico registraron una mejora cercana al 7% durante los últimos dos años, impulsados por consumidores que continúan valorando atributos como la sustentabilidad, la trazabilidad y los sistemas de producción certificados.
Perú mantiene una sólida reputación en estos segmentos, especialmente en Europa y otros mercados que premian la producción responsable.
Sin embargo, la mejora en los precios no ha sido suficiente para compensar el aumento de los costos operativos. El encarecimiento de los combustibles elevó los gastos asociados al transporte, fertilizantes e insumos agrícolas, reduciendo los márgenes de rentabilidad de pequeños productores que además deben enfrentar los efectos del Fusarium.
El desafío para el sector será reconstruir su capacidad productiva mientras desarrolla nuevas estrategias de control sanitario y fortalece la organización de los productores. La incorporación de nuevas áreas de cultivo, tecnologías de manejo y esquemas de capacitación aparece como una de las principales apuestas para sostener el liderazgo peruano en el mercado internacional del banano orgánico.
Aunque el escenario continúa siendo complejo, los referentes de la actividad consideran que existen oportunidades para renovar la cadena productiva, fortalecer la resiliencia de los productores y recuperar gradualmente la presencia comercial construida durante décadas. La evolución del Fusarium y la capacidad de adaptación del sector serán determinantes para definir el futuro de una de las exportaciones agrícolas más emblemáticas de Perú.

