El café impulsa una nueva apuesta productiva en Machu Picchu con variedades mejoradas
El municipio impulsará variedades mejoradas de café para fortalecer la producción local, aumentar la resistencia a enfermedades y apoyar a los caficultores.
El distrito peruano de Machu Picchu puso en marcha un programa para producir 100.000 plantones de café durante 2026, una iniciativa orientada a fortalecer la caficultura local con variedades mejoradas y brindar nuevas herramientas a los productores para enfrentar plagas, enfermedades y los desafíos climáticos. El proyecto comenzará una nueva etapa durante los primeros días de agosto y prevé que las plantas estén listas para ser trasladadas a los campos antes de finalizar la primavera.
La iniciativa es impulsada por la Subgerencia de Turismo y Desarrollo Económico de la Municipalidad Distrital de Machu Picchu a través del denominado Proyecto Café, que busca impulsar la recuperación económica de las familias productoras y consolidar al café como uno de los principales motores del desarrollo agrícola de la zona.
Variedades mejoradas para elevar la productividad del cultivo
El cronograma establece que los trabajos de repique de los plantones comenzarán el 3 de agosto, una etapa clave para asegurar el correcto desarrollo de las plantas antes de su trasplante definitivo, previsto para la primera quincena de noviembre.
Actualmente, el vivero dispone de 53 kilogramos de semillas distribuidas en camas de germinación y áreas de producción. El material vegetal corresponde a variedades reconocidas por su mayor potencial productivo y su resistencia frente a enfermedades, entre ellas Geisha, Catuai, Castillo Rojo, Borbones, Típica Mejorada y Limaní.
La incorporación de estos materiales busca mejorar el desempeño de las futuras plantaciones, aumentar la productividad y ofrecer cultivos con mayor capacidad de adaptación frente a las condiciones ambientales que afectan a la caficultura andina.
El café gana protagonismo en la estrategia de desarrollo rural
Además del componente productivo, el programa pretende fortalecer la economía de los pequeños productores mediante la renovación de cafetales y la incorporación de material genético de mejor calidad, una herramienta considerada clave para elevar la competitividad del sector.
La producción de nuevos plantones también permitirá reemplazar cultivos envejecidos y promover una mayor uniformidad en las futuras plantaciones, favoreciendo tanto el rendimiento como la calidad del grano destinado al mercado.
En una región donde el café representa una importante fuente de ingresos para numerosas familias rurales, la disponibilidad de plantas certificadas y adaptadas a las condiciones locales puede convertirse en un factor determinante para sostener la producción en los próximos años, especialmente en un escenario donde las enfermedades y la variabilidad climática obligan a renovar permanentemente los sistemas productivos.

