¿Puede el modelo chino cambiar la forma de producir arroz en Perú?
Especialistas peruanos analizan una tecnología desarrollada en China que combina siembra en seco, riego inteligente y agricultura de precisión para reducir el consumo de agua sin afectar la productividad del cultivo.
Perú comenzó a evaluar un innovador modelo de producción de arroz desarrollado en China que busca reducir de manera significativa el consumo de agua mediante la combinación de siembra en seco, riego intermitente y agricultura de precisión. La iniciativa cobra relevancia en un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos y podría abrir una nueva etapa para el cultivo arrocero en la costa peruana y otras zonas con limitaciones de disponibilidad de agua.
La propuesta fue presentada durante un encuentro técnico entre especialistas chinos y peruanos, donde se expusieron los avances logrados por China en el manejo eficiente del arroz. El objetivo no es únicamente disminuir el uso de agua, sino también optimizar los costos de producción, mejorar el aprovechamiento de los fertilizantes y aumentar la eficiencia del sistema productivo mediante tecnologías de precisión.
Del cultivo inundado a una agricultura más eficiente
Durante décadas, el arroz se cultivó bajo un sistema de inundación permanente, una práctica que garantiza el desarrollo del cultivo, pero que demanda enormes volúmenes de agua. El modelo desarrollado en China propone reemplazar ese esquema por una estrategia basada en la siembra directa sobre suelo seco, complementada con un sistema de riego alternado que mantiene la humedad necesaria únicamente en los momentos de mayor demanda del cultivo.
Los investigadores sostienen que este manejo permite reducir considerablemente el consumo de agua sin afectar los rendimientos cuando se aplica junto con un adecuado monitoreo del suelo y un manejo agronómico preciso. Además, el sistema disminuye la cantidad de labores requeridas durante el ciclo del cultivo y favorece una utilización más eficiente de los fertilizantes.
La propuesta también incorpora el uso de análisis de suelo, selección de variedades adaptadas a cada ambiente y herramientas digitales para definir tanto la fertilización como los momentos óptimos de riego. El resultado es un sistema de producción que busca obtener mayores niveles de eficiencia utilizando menos recursos naturales.
En Perú, los especialistas consideran que el modelo presenta oportunidades interesantes para regiones donde la disponibilidad de agua se ha vuelto cada vez más limitada. No obstante, advierten que su adopción requerirá ajustes locales, especialmente en el manejo de malezas, uno de los principales desafíos cuando se abandona la inundación permanente de los lotes.
Una alternativa que también puede interesar al resto de América Latina
La experiencia china refleja una tendencia que comienza a expandirse en distintos países productores de arroz. Frente al avance del cambio climático, la mayor competencia por el agua y el incremento de los costos de producción, la búsqueda de sistemas más eficientes se convirtió en una prioridad para la agricultura.
La incorporación de agricultura de precisión, sensores, monitoreo del suelo, nuevas variedades y estrategias de riego inteligente permite producir más utilizando menos agua, un recurso que cada año adquiere mayor valor para la producción agrícola.
Si bien el análisis se concentra hoy en Perú, la experiencia también resulta de interés para otros países latinoamericanos donde el arroz ocupa un lugar estratégico, como Brasil, Colombia, Uruguay y Argentina. En todos ellos, la necesidad de aumentar la eficiencia hídrica aparece como uno de los principales desafíos para sostener la competitividad del cultivo en las próximas décadas.
Más allá de la tecnología utilizada, el verdadero cambio consiste en replantear la forma de producir arroz. El desafío ya no será únicamente obtener mayores rendimientos, sino lograrlo utilizando menos agua, menos insumos y un manejo mucho más preciso de cada lote. Si las evaluaciones en Perú ofrecen resultados positivos, este modelo podría convertirse en una referencia para buena parte de la producción arrocera de América Latina.

