Perú enfrenta una creciente amenaza por el avance de agroquímicos ilegales
El comercio ilegal de insumos agrícolas ya alcanza hasta el 25% del mercado en algunas regiones y preocupa por sus efectos en la salud y la producción.
El mercado de agroquímicos ilegales en Perú continúa expandiéndose y ya representa hasta el 25% de las ventas en algunas regiones del país, según estimaciones difundidas por Cultivida. La situación genera preocupación entre productores, autoridades y especialistas debido a los riesgos que implica para la salud pública, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la actividad agrícola.
El crecimiento de este comercio irregular ocurre en un contexto donde la agricultura peruana depende cada vez más de tecnologías y herramientas que permitan proteger los cultivos frente a plagas y enfermedades. Sin embargo, la presencia de productos de origen desconocido o falsificados amenaza con comprometer tanto la productividad como la calidad de los alimentos que llegan a los consumidores.
Un problema que afecta a toda la cadena agroalimentaria
De acuerdo con Cultivida, muchos de los productos que ingresan al mercado ilegal lo hacen a través de redes de contrabando y carecen de registros oficiales, controles de calidad y evaluaciones técnicas que garanticen su seguridad.
Esta situación puede derivar en la presencia de residuos tóxicos en frutas, verduras y otros alimentos, además de provocar contaminación de suelos, fuentes de agua y ecosistemas agrícolas. A ello se suma el riesgo económico para los productores, que muchas veces adquieren estos insumos atraídos por precios más bajos o engañados por envases y etiquetas que imitan productos legítimos.
Rubén Carrasco, director ejecutivo de Cultivida, advirtió que el avance de estos productos representa una amenaza creciente para millones de consumidores y para el propio sector agropecuario. Según explicó, los agroquímicos ilegales no solo pueden resultar ineficaces para el control de plagas, sino que en algunos casos terminan causando daños adicionales a los cultivos.
La preocupación es especialmente relevante para la agricultura familiar, que suele contar con menores recursos para verificar la procedencia de los insumos y es más vulnerable frente a las pérdidas productivas derivadas de productos adulterados.
Fiscalización y capacitación como herramientas de control
Frente a este escenario, Cultivida viene desarrollando acciones junto con diferentes actores de la cadena agrícola para fortalecer los controles y promover una mayor conciencia sobre los riesgos asociados al comercio ilegal.
Entre las medidas impulsadas se encuentran programas de capacitación en buenas prácticas agrícolas, campañas de información destinadas a productores y el acompañamiento de iniciativas orientadas a reforzar la fiscalización del mercado.
La organización recomienda a los agricultores adquirir insumos únicamente en establecimientos formales, donde puedan acceder a respaldo técnico, documentación de origen y garantías de calidad. El objetivo es reducir la exposición a productos falsificados y contribuir a una producción más segura y sostenible.
Otro de los desafíos identificados por el sector es mejorar la coordinación entre organismos públicos y privados para combatir las redes de contrabando que operan principalmente en las zonas fronterizas del norte peruano.
La expansión de los agroquímicos ilegales refleja una problemática que trasciende el ámbito productivo. Además de afectar la competitividad del agro, compromete la confianza de los consumidores y plantea desafíos crecientes para la seguridad alimentaria del país. Por ello, referentes del sector coinciden en que la respuesta requerirá una combinación de controles más efectivos, educación y mayor compromiso de todos los actores de la cadena.

