Innovación agrícola

Perú apuesta por un cambio histórico en el arroz para producir más con menos agua

Un proyecto de US$35 millones busca transformar el cultivo de arroz en la costa norte con una técnica que reduce el consumo de agua, baja costos y mejora la productividad.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

Perú avanza en el diseño de un ambicioso proyecto que pretende transformar el cultivo de arroz mediante prácticas agrícolas más eficientes y sostenibles. La iniciativa, que prevé una inversión de US$35 millones, beneficiaría a más de 180.000 personas y promovería un sistema de riego que reduce el consumo de agua, mejora la productividad y disminuye los costos de producción en tres de las principales regiones arroceras del país.

El proyecto será presentado en octubre ante el Fondo Verde para el Clima y contempla intervenir unas 60.000 hectáreas de arroz en Piura, Lambayeque y La Libertad, donde se concentra una parte importante de la producción nacional.

Durante las últimas semanas, más de 170 representantes de la cadena arrocera participaron en mesas de trabajo organizadas por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) junto con organismos del Estado peruano. Productores, usuarios de agua, especialistas, instituciones financieras y representantes del sector privado aportaron propuestas para fortalecer el diseño técnico de la iniciativa.

El objetivo es construir un programa que responda a las necesidades reales del territorio y facilite la adopción de tecnologías capaces de aumentar la competitividad del cultivo frente a un escenario de creciente presión sobre los recursos hídricos.

El riego intermitente aparece como una alternativa para producir más con menos recursos

Uno de los pilares del proyecto será la incorporación del método de secas intermitentes, una técnica que reemplaza la inundación permanente de los arrozales por ciclos controlados de riego y secado del suelo.

Este sistema permite reducir significativamente el consumo de agua sin afectar el desarrollo del cultivo y, además, favorece una mayor eficiencia en el uso de insumos agrícolas. Las experiencias desarrolladas en distintas zonas productoras muestran que esta práctica también contribuye a mejorar la sanidad del cultivo, disminuir los costos operativos y reducir la utilización de agroquímicos.

Otro de los beneficios identificados es la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al cultivo de arroz, además de contribuir a limitar la proliferación de vectores vinculados a enfermedades como la malaria en determinadas regiones.

La propuesta también incorpora acciones para fortalecer la organización de los productores, mejorar la gestión del agua de riego, ampliar el acceso al financiamiento y promover una mayor articulación entre los distintos actores de la cadena productiva.

El programa tendría una duración estimada de seis años y busca acelerar la transición hacia sistemas agrícolas más resilientes frente a la variabilidad climática, un aspecto que adquiere cada vez mayor importancia para uno de los cultivos básicos de la alimentación mundial.

Si obtiene el financiamiento previsto, el proyecto podría convertirse en una de las mayores iniciativas orientadas a modernizar el cultivo de arroz en Perú. La combinación de menor consumo de agua, mayores rendimientos, reducción de costos y menor impacto ambiental posiciona a esta estrategia como una referencia para otros países de América Latina que enfrentan desafíos similares en la producción arrocera.

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