Perú apuesta por industrializar la papa para generar más empleo y abrir mercados
El Gobierno reglamentó una ley que impulsa la transformación industrial de la papa, promueve inversiones y busca aumentar las exportaciones con mayor valor agregado.
Perú dio un nuevo paso para fortalecer una de sus cadenas agrícolas más emblemáticas. El Gobierno aprobó el reglamento de la Ley N.° 31920, destinada a promover la industrialización del cultivo de la papa, impulsar la elaboración de productos con mayor valor agregado y ampliar las oportunidades comerciales para miles de productores. La medida busca transformar una actividad tradicionalmente enfocada en la venta de materia prima en una cadena agroindustrial con mayor capacidad de generar empleo, inversiones y exportaciones.
La norma fue oficializada mediante el Decreto Supremo N.° 005-2026-MIDAGRI y establece un marco para fomentar la transformación industrial de la papa, mejorar la competitividad del sector y fortalecer la articulación entre productores, empresas y mercados.
Perú es considerado uno de los centros de origen de la papa y alberga más de 3.000 variedades nativas. Además, el cultivo constituye una actividad fundamental para miles de familias rurales distribuidas principalmente en las zonas andinas del país.
Más valor agregado para la papa peruana
Uno de los principales desafíos de la cadena papera peruana ha sido históricamente la limitada industrialización de la producción.
Aunque el país es uno de los mayores productores de América Latina, gran parte de la cosecha continúa comercializándose en estado fresco, lo que reduce las oportunidades de capturar mayor valor dentro de la cadena.
El nuevo reglamento busca revertir esa situación promoviendo la elaboración de productos industrializados como chips, hojuelas, puré instantáneo, almidones, harinas y otros derivados, tanto para el mercado interno como para la exportación.
Las autoridades consideran que la diversificación de productos permitirá ampliar mercados, generar nuevas oportunidades de negocio y reducir la vulnerabilidad de los productores frente a las fluctuaciones de precios.
La estrategia también contempla una mayor integración con sectores como la gastronomía, la agroindustria y los canales de exportación, aprovechando el reconocimiento internacional que posee la papa peruana.
Financiamiento, tecnología y asociatividad
El reglamento incorpora herramientas destinadas a mejorar la competitividad del sector mediante programas de capacitación, transferencia tecnológica y acceso a financiamiento.
Entre las medidas previstas se encuentran convocatorias para cofinanciar maquinaria, asistencia técnica especializada y apoyo a proyectos piloto de industrialización.
También se promoverá la formación de cooperativas, asociaciones y consorcios rurales que permitan a los productores acceder con mayor facilidad a mercados, inversiones y servicios financieros.
Otro de los pilares de la norma es el fortalecimiento de la producción de semillas certificadas, consideradas fundamentales para mejorar la productividad, la calidad sanitaria y los rendimientos del cultivo.
Además, se prevé la implementación de líneas de crédito de mediano y largo plazo, junto con mecanismos de garantía financiera para proyectos vinculados a la industrialización.
La sostenibilidad también ocupa un lugar central dentro de la estrategia. El reglamento promueve prácticas orientadas al uso eficiente del agua, la reducción de agroquímicos, el manejo adecuado de residuos y la conservación de las variedades nativas que forman parte del patrimonio agrícola peruano.
Con esta iniciativa, el Gobierno busca convertir a la papa en un motor de desarrollo rural con mayor capacidad para generar ingresos, empleo y oportunidades de exportación. Para miles de productores familiares, el desafío ya no será solamente producir más, sino participar de una cadena agroindustrial capaz de capturar mayor valor y competir en mercados cada vez más exigentes.

