Piura impulsa una planta de fertilizantes que podría transformar el agro peruano
La propuesta busca producir urea con gas natural local, reducir costos hasta 50% y elevar los rendimientos agrícolas en un momento de alta dependencia de las importaciones.
La región de Piura volvió a poner sobre la mesa un proyecto largamente discutido en el Perú: la construcción de una planta petroquímica para producir fertilizantes a partir de gas natural local. La iniciativa cobró fuerza tras las pérdidas económicas y los problemas de abastecimiento generados por el reciente paro agrario, y sus impulsores sostienen que podría reducir hasta en un 50% el costo de la urea y elevar los rendimientos agrícolas entre un 40% y un 60%.
La propuesta surge en un contexto marcado por la alta dependencia peruana de fertilizantes importados, especialmente de urea, uno de los insumos más utilizados en la agricultura. Para productores y especialistas, la situación volvió a evidenciar la vulnerabilidad del sector frente a interrupciones logísticas, crisis internacionales y fluctuaciones de precios.
El paro agrario iniciado el 25 de mayo afectó el transporte de mercancías y provocó bloqueos de carreteras en distintas zonas de Piura, Sullana, Sechura y Morropón. Las dificultades para movilizar productos e insumos reabrieron el debate sobre la necesidad de fortalecer la producción nacional y reducir la exposición a factores externos.
Según la Asociación de Contribuyentes del Perú, la región cuenta con condiciones favorables para desarrollar una industria petroquímica sustentada en el aprovechamiento del gas natural disponible en los lotes del zócalo continental y en las cuencas de Talara y Sechura.
El objetivo sería producir fertilizantes nitrogenados en territorio nacional y abastecer directamente a los agricultores peruanos, disminuyendo la dependencia de proveedores internacionales.
Menores costos y mayor productividad
Uno de los principales argumentos a favor del proyecto es el impacto que podría tener sobre los costos de producción agrícola.
De acuerdo con estimaciones difundidas por el gremio, la fabricación local de urea permitiría una reducción de entre 30% y 50% en el precio del fertilizante, generando además una mayor estabilidad frente a las oscilaciones de los mercados globales.
La disponibilidad de fertilizantes más accesibles podría traducirse en una mejora significativa en la productividad agrícola. Diversos estudios internacionales indican que el acceso adecuado a nutrientes constituye uno de los factores más determinantes para aumentar los rendimientos de los cultivos.
Bajo ese escenario, las proyecciones citadas por los promotores de la iniciativa señalan que los productores podrían registrar incrementos de rendimiento de entre 40% y 60%, dependiendo del cultivo, el manejo agronómico y las condiciones productivas de cada zona.
Para un país donde buena parte de la agricultura enfrenta limitaciones tecnológicas y altos costos de insumos, el acceso a fertilizantes más competitivos podría generar efectos directos sobre la rentabilidad de miles de productores.
La discusión también pone el foco sobre un problema estructural. Según datos presentados por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) ante el Congreso peruano, durante 2025 el país importó aproximadamente 359.000 toneladas de urea, confirmando la elevada dependencia de los mercados internacionales.
Una lección que dejó la crisis global
La importancia de contar con una producción nacional quedó en evidencia durante la crisis de fertilizantes registrada en 2022.
El conflicto entre Rusia y Ucrania alteró el comercio global de insumos agrícolas y provocó fuertes aumentos en los precios internacionales de la urea. Muchos productores peruanos enfrentaron dificultades para acceder al fertilizante o debieron asumir costos considerablemente superiores a los habituales.
Para los defensores de la iniciativa, una planta petroquímica permitiría amortiguar parte de esos impactos y ofrecer mayor previsibilidad al sector agrícola.
Piura ya cuenta con antecedentes vinculados a esta actividad. En Talara operó durante décadas la planta petroquímica de Malacas, que dejó de funcionar en 1996. Desde entonces, distintos gobiernos han anunciado proyectos para reactivar la industria petroquímica nacional, aunque ninguno logró concretarse.
La nueva propuesta contempla una inversión superior a US$ 1.500 millones, monto que permitiría desarrollar un complejo capaz de producir fertilizantes para abastecer una parte importante de la demanda interna.
Además de reducir costos para el agro, los impulsores sostienen que el proyecto podría generar empleo industrial, atraer inversiones complementarias y fortalecer cadenas productivas vinculadas al gas natural.
Mientras continúan las discusiones sobre su viabilidad económica y técnica, el debate vuelve a instalar una pregunta de fondo para el Perú: si un país con recursos gasíferos disponibles debe seguir dependiendo de fertilizantes importados o avanzar hacia una producción propia capaz de dar mayor respaldo a uno de los sectores más importantes de su economía.

