La propuesta que busca reducir hasta 50 % el costo de los fertilizantes en Perú
Tras el paro agrario que afectó a miles de productores, resurge una propuesta para producir urea con gas natural local y reducir la dependencia de las importaciones.
La posibilidad de construir una planta petroquímica en Piura para producir fertilizantes a partir de gas natural volvió a instalarse en la agenda agrícola peruana luego de las pérdidas económicas generadas por el reciente paro agrario que afectó a varias provincias del norte del país. La iniciativa busca reducir la dependencia de las importaciones de urea, uno de los principales insumos para la producción agrícola, y ofrecer una solución de largo plazo frente a la volatilidad de los mercados internacionales.
Las protestas, que comenzaron el 25 de mayo, provocaron bloqueos en distintos corredores estratégicos de la región y afectaron el transporte de mercancías, el abastecimiento de insumos y la comercialización de productos agrícolas. Las consecuencias se sintieron especialmente en provincias como Piura, Sullana, Sechura y Morropón, donde la actividad agropecuaria tiene un peso determinante en la economía local.
A partir de esta situación, distintos sectores volvieron a plantear la necesidad de desarrollar infraestructura industrial que permita fortalecer la competitividad del agro y reducir algunos de los factores que más presionan los costos de producción.
El gas natural aparece como una oportunidad para la agricultura
La propuesta promovida por especialistas y entidades empresariales apunta a aprovechar las reservas de gas natural disponibles en Piura, particularmente las provenientes de los lotes ubicados en el zócalo continental y en las cuencas de Talara y Sechura.
El objetivo es utilizar ese recurso energético para producir urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado por los agricultores peruanos. Actualmente, el país depende casi por completo de proveedores internacionales para abastecerse de este insumo, una situación que lo expone a variaciones de precios, problemas logísticos y tensiones geopolíticas.
Según estimaciones difundidas por la Asociación de Contribuyentes del Perú, una producción nacional de urea podría reducir entre 30 % y 50 % el costo de este fertilizante, lo que tendría un impacto directo sobre la rentabilidad de miles de productores agrícolas.
Además del ahorro económico, la disponibilidad local permitiría mejorar la estabilidad del suministro, reducir los riesgos de desabastecimiento y facilitar la planificación productiva en diferentes regiones agrícolas del país.
Diversos análisis también señalan que un acceso más competitivo a los fertilizantes podría traducirse en mejoras significativas de productividad. Algunas estimaciones internacionales indican que el uso adecuado de nutrientes puede incrementar los rendimientos agrícolas entre 40 % y 60 %, dependiendo del cultivo y de las condiciones agronómicas.
Una dependencia que preocupa al sector
La discusión sobre la producción nacional de fertilizantes cobra fuerza en un contexto donde Perú mantiene una elevada dependencia de las importaciones. Datos presentados por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) indican que durante 2025 el país adquirió en el exterior alrededor de 359.000 toneladas de urea.
Esta situación quedó expuesta con claridad durante la crisis internacional de fertilizantes registrada en 2022. El conflicto entre Rusia y Ucrania alteró el comercio global de nutrientes y provocó fuertes aumentos en los precios, afectando de manera directa a los productores peruanos, especialmente a los pequeños y medianos agricultores.
Desde entonces, el debate sobre la necesidad de contar con una industria nacional de fertilizantes se ha intensificado. Para numerosos especialistas, disponer de una fuente local de producción permitiría reducir la vulnerabilidad frente a eventos externos y otorgar mayor previsibilidad al sector agropecuario.
Piura cuenta además con antecedentes en esta actividad. La región tuvo una planta petroquímica en Malacas, provincia de Talara, que dejó de operar en 1996. Desde entonces se anunciaron distintos proyectos para reactivar la industria, aunque ninguno logró concretarse.
La nueva propuesta contempla una inversión estimada superior a 1.500 millones de dólares, una cifra considerable pero que, según sus impulsores, podría generar beneficios económicos y productivos durante décadas.
Más allá de la producción de fertilizantes, el proyecto también podría impulsar la creación de empleo industrial, atraer nuevas inversiones y diversificar la matriz económica de la región.
Para el agro peruano, el debate va mucho más allá de una planta industrial. La discusión gira en torno a cómo garantizar insumos estratégicos para la producción de alimentos, reducir costos en un escenario internacional cada vez más incierto y fortalecer la competitividad de un sector que resulta fundamental para la economía y la seguridad alimentaria del país.

