Agricultura

El agave entra en crisis: caen los precios y una peligrosa plaga amenaza al tequila

El desplome del valor del agave ya no solo golpea a los productores. El abandono de plantaciones aumenta el riesgo de una plaga que podría afectar a toda la industria tequilera.

María Fernanda Solís
Periodista agroalimentaria especializada en comercio regional, sostenibilidad, logística y tendencias globales del sector agroindustrial.

La crisis del agave en México sumó un nuevo frente de preocupación. Tras el desplome de los precios registrado en los últimos meses, especialistas advirtieron que el abandono de numerosas plantaciones está favoreciendo la propagación del picudo del agave, considerada la principal plaga del cultivo. El fenómeno ocurre en un momento de fuerte sobreoferta de materia prima y adquiere relevancia porque pone en riesgo la producción futura de una de las cadenas agroindustriales más importantes del país, con impacto directo sobre miles de productores y sobre la industria del tequila.

Durante los años de precios récord, entre 2019 y 2022, miles de productores ampliaron la superficie sembrada alentados por la fuerte demanda de la industria tequilera. Sin embargo, el mercado cambió de manera abrupta. Hoy el exceso de producción provocó una caída histórica del valor del agave, reduciendo la rentabilidad del cultivo y obligando a muchos agricultores a disminuir las labores de mantenimiento. Esa falta de manejo sanitario abre la puerta al avance del picudo, un insecto que puede deteriorar rápidamente las plantaciones y comprometer la productividad durante varios ciclos agrícolas.

El ajuste económico del sector resulta contundente. El precio del agave alcanzó un máximo histórico de 18 mil 730 pesos por tonelada en 2023, pero comenzó a descender hasta ubicarse en un promedio de 12 mil 500 pesos en 2025. Para este año, las proyecciones anticipan que podría caer hasta 4 mil 500 pesos por tonelada, una pérdida cercana al 64% respecto de su valor récord. Los analistas coinciden en que el problema no es una menor producción, sino una sobreoferta que desbordó la capacidad de compra de la industria y dejó a miles de productores con escasas posibilidades de comercializar su cosecha.

Mientras las exportaciones de tequila continúan sosteniendo el peso internacional de la bebida mexicana, en el campo la realidad es muy distinta. México produjo 2.57 millones de toneladas de agave en 2023, el mayor volumen de su historia, pero la demanda dejó de crecer al mismo ritmo. Como consecuencia, los inventarios se dispararon. Las estimaciones indican que las existencias podrían pasar de 17 millones de piñas almacenadas en 2025 a cerca de 50 millones en 2026, un incremento de 194%. Además, las empresas contarían con reservas suficientes para cubrir alrededor de 18 meses de producción, reduciendo significativamente las compras a los agricultores.

La situación preocupa especialmente a Guanajuato, segundo productor nacional de agave tequilero y uno de los pilares de la Denominación de Origen del Tequila. La entidad produjo más de 401 mil toneladas en 2024, con un valor superior a 7 mil millones de pesos, mientras que durante 2025 exportó más de 1.1 millones de litros de tequila, generando ingresos por encima de 13.7 millones de dólares. Sin embargo, si el deterioro de los precios continúa y el abandono de los cultivos se profundiza, el riesgo sanitario podría convertirse en el próximo gran desafío para una industria estratégica de la economía mexicana, con consecuencias que irían mucho más allá del campo y alcanzarían a toda la cadena exportadora.

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