El agro concentra más del 90% del consumo de agua y crece la presión sobre México
Un informe reveló que la huella hídrica del país aumentó 16,4% en doce años. Maíz, leche y carne bovina encabezan la demanda de agua.
La producción agropecuaria concentra 91,4% de la huella hídrica de México, según un informe elaborado por WWF México y AgroDer, que además advierte que este indicador aumentó 16,4% durante los últimos doce años. El dato pone de relieve la creciente presión que enfrenta el recurso hídrico en un país donde la disponibilidad de agua disminuye mientras aumentan la demanda alimentaria, la actividad económica y los desafíos asociados al cambio climático.
La investigación, titulada Huella hídrica en México, estima que el país registra una huella hídrica total de 206.717 hectómetros cúbicos (hm³) al año. De ese volumen, el 75,52% corresponde a la agricultura, el 15,91% a la producción pecuaria, el 6,03% al consumo doméstico y el 1,93% a las actividades industriales.
Los resultados muestran que la producción de alimentos es, por amplio margen, el principal consumidor indirecto de agua en el país y que cualquier estrategia orientada a mejorar la seguridad hídrica deberá necesariamente involucrar cambios en los sistemas agropecuarios.
Maíz, leche y carne bovina lideran el consumo de agua
El maíz aparece como el producto con mayor huella hídrica de México. Su producción demanda 32.259 hm³ de agua al año, equivalentes al 21% de toda la huella hídrica nacional.
En segundo lugar se ubica la producción de leche, con 25.405 hm³, seguida por la carne bovina, que alcanza 24.684 hm³.
El estudio también destaca el peso de otras actividades pecuarias. La producción de pollo registra una huella hídrica de 18.200 hm³, mientras que la carne de cerdo demanda 16.713 hm³ y la producción de huevo alcanza 13.597 hm³.
Según los autores, cinco productos pecuarios concentran más de la mitad de toda la huella hídrica vinculada a la producción animal, reflejando la elevada cantidad de agua requerida para sostener las cadenas de proteína animal.
Entre los productos agroindustriales sobresalen la caña de azúcar, con una huella de 7.597 hm³, seguida por la cerveza, con 5.747 hm³, y el café y sus derivados, con 5.537 hm³.
Los especialistas remarcan que la huella hídrica no representa únicamente el agua utilizada de manera directa en los establecimientos productivos. También incluye toda el agua incorporada a lo largo de la cadena de valor, desde la producción primaria hasta los procesos industriales y logísticos.
El consumo alimentario concentra la mayor presión sobre el recurso
El informe también analizó el impacto del consumo de los hogares. Según el estudio, 83,1% de la huella hídrica asociada al consumo en México proviene de productos agropecuarios.
Dentro de ese grupo, los productos pecuarios representan el 56%, mientras que los agrícolas explican el 27,1%. El consumo doméstico directo ocupa el tercer lugar, con una participación del 10,1%.
Cada mexicano genera una huella hídrica promedio de 1.849 metros cúbicos por año, y los alimentos de origen animal encabezan el listado de productos con mayor incidencia.
La carne bovina representa el 18,7% de la huella hídrica individual, seguida por la carne de cerdo (12,7%), pollo (9,5%) y leche (8,2%).
Los datos también permiten visualizar la cantidad de agua necesaria para producir bienes cotidianos. Una hamburguesa de 200 gramos requiere aproximadamente 2.000 litros de agua, mientras que producir un kilogramo de queso demanda 3.178 litros. Un par de zapatos de cuero implica alrededor de 8.000 litros, y una camiseta de algodón necesita cerca de 2.497 litros.
Durante la presentación del informe, los especialistas destacaron que el incremento de la huella hídrica registrado en los últimos doce años equivale a 33 hectómetros cúbicos adicionales, un volumen comparable a llenar 18 veces el Estadio Azteca.
La directora general de WWF México, María José Villanueva, señaló que el país enfrenta una problemática que va más allá de la disponibilidad física del recurso. También intervienen factores como la calidad del agua, la gestión institucional, la inversión en infraestructura y el crecimiento urbano.
Las cifras respaldan esa preocupación. Actualmente, 157 de los 653 acuíferos existentes en México presentan condiciones de sobreexplotación, mientras que la disponibilidad de agua por habitante continúa reduciéndose. Según datos citados en el informe, cada mexicano disponía de 10.000 metros cúbicos de agua al año en 1960; hoy la cifra ronda los 3.600 metros cúbicos y podría caer por debajo de los 3.200 hacia 2030.
Para los autores, la huella hídrica se ha convertido en una herramienta fundamental para orientar políticas públicas, inversiones y decisiones productivas. La creciente demanda de alimentos y el avance de la escasez hídrica obligan a acelerar procesos de tecnificación, eficiencia en el riego y adopción de prácticas productivas más sustentables si México pretende garantizar la seguridad alimentaria sin comprometer sus recursos hídricos.

