Agricultura

Menos caña, menos azúcar: el desafío que preocupa al campo mexicano

La producción cayó más de 30% en una década y la sequía expone debilidades estructurales. El sector busca recuperarse con tecnología y mayor eficiencia.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

La agroindustria de la caña de azúcar en México atraviesa uno de los períodos más complejos de los últimos años. La producción nacional de azúcar cayó de 6,97 millones de toneladas en la zafra 2012/13 a 4,77 millones de toneladas en 2024/25, una reducción superior al 31%, mientras que la producción de caña descendió de 59 millones a 43,5 millones de toneladas. El deterioro productivo, asociado principalmente a la sequía, la pérdida de rendimiento y problemas estructurales del sector, encendió las alertas en una actividad estratégica para la economía rural mexicana.

La situación quedó reflejada en el nuevo Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar (PRONAC) 2026-2030, elaborado por el Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar (Conadesuca), que reconoce la necesidad de impulsar cambios profundos para recuperar competitividad y garantizar la sostenibilidad del sector.

Una década de menor producción y rendimientos en retroceso

Las cifras muestran la magnitud del desafío. Además de la caída en la producción de azúcar y caña, los rendimientos agrícolas también se redujeron de forma significativa. Mientras en la zafra 2012/13 se obtenían cerca de 78,7 toneladas por hectárea, en la campaña 2024/25 el promedio bajó a poco más de 62 toneladas por hectárea.

El documento señala que la combinación de eventos climáticos extremos, especialmente las sequías recurrentes, y una menor eficiencia productiva afectó tanto al campo como a la industria. La situación es especialmente delicada porque cerca del 60% de la superficie cañera depende del temporal, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a los cambios en los patrones de lluvia.

La estructura productiva también representa un desafío. Más del 80% de los productores trabaja en superficies menores a cuatro hectáreas, una condición que limita el acceso a tecnologías, mecanización, infraestructura de riego y economías de escala.

Actualmente, la actividad involucra a 164.334 productores, entre ejidatarios, pequeños propietarios y arrendatarios, distribuidos en unas 783.000 hectáreas cosechadas que abastecen a 47 ingenios azucareros en todo el país.

Exportaciones, mercado interno y el reto de recuperar competitividad

A pesar de las dificultades, la industria continúa siendo un actor relevante dentro de la economía agroalimentaria mexicana. Aproximadamente el 72% de la producción se destina al mercado interno, mientras que el 28% restante encuentra salida en los mercados internacionales.

Estados Unidos continúa siendo el principal destino de exportación, aunque el sector opera bajo mecanismos regulatorios y acuerdos comerciales que limitan los volúmenes enviados. Los referentes de la industria consideran que la próxima revisión del T-MEC podría abrir oportunidades para ampliar el acceso del azúcar mexicano al mercado estadounidense.

Sin embargo, el escenario internacional también presenta obstáculos. Grandes productores como Brasil, India y Tailandia mantienen una amplia disponibilidad de azúcar, generando presión sobre los precios mundiales. Cuando México necesita colocar mayores volúmenes fuera de sus fronteras, los márgenes de rentabilidad suelen reducirse debido a que los precios internacionales son considerablemente inferiores a los que recibe el mercado doméstico.

Frente a este panorama, el PRONAC propone una estrategia basada en la modernización tecnológica, la expansión del riego tecnificado, la renovación de plantaciones envejecidas y la incorporación de variedades más resistentes a sequías y plagas. Actualmente se renueva apenas el 8% de las plantaciones, cuando los especialistas recomiendan al menos el 15% para sostener niveles adecuados de productividad.

Las proyecciones para la zafra 2025/26 son más alentadoras. Analistas del sector estiman que la producción podría recuperarse hasta 5,15 millones de toneladas de azúcar, impulsada por mejores rendimientos y una mayor eficiencia industrial. Aun así, los especialistas coinciden en que la recuperación de la agroindustria dependerá de su capacidad para adaptarse a un entorno climático más exigente y a un mercado internacional cada vez más competitivo.

La evolución de la caña de azúcar en México será observada de cerca por toda América Latina. Se trata de una actividad que genera empleo, dinamiza economías regionales y abastece tanto al mercado alimentario como a la industria de biocombustibles, por lo que su desempeño tendrá implicancias que van mucho más allá de las fronteras mexicanas.

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