Jitomate: México intenta frenar los saltos de precios que afectan al mercado
Tras un año de derrumbes y un fuerte rebote en 2026, el Gobierno busca estabilizar una cadena que influye en la inflación y el consumo.
El mercado del jitomate en México atraviesa uno de los períodos más inestables de los últimos años. Frente a una secuencia de fuertes caídas durante 2025 y un acelerado repunte registrado en 2026, el Gobierno mexicano presentó este mes una estrategia de coordinación junto a productores y empresas de la cadena comercial para intentar reducir la volatilidad de precios. La medida adquiere relevancia porque se trata de uno de los alimentos con mayor peso en la canasta de consumo y con capacidad de influir directamente sobre la inflación del país.
La iniciativa involucra a miles de productores distribuidos en las principales regiones hortícolas mexicanas y apunta a mejorar la planificación productiva, la comercialización y el abastecimiento. El objetivo es evitar desequilibrios que terminan generando pérdidas para el productor o incrementos significativos para los consumidores.
Del exceso de oferta a un fuerte repunte de precios
Durante buena parte de 2025, el jitomate experimentó un ciclo de correcciones que se extendió por doce meses consecutivos. La abundancia de oferta y otros factores de mercado presionaron las cotizaciones a la baja, afectando la rentabilidad de numerosos establecimientos productivos.
La situación cambió de forma abrupta durante los primeros meses de 2026. Los precios comenzaron a recuperarse con fuerza y acumularon aumentos que llamaron la atención de analistas, autoridades y consumidores. En marzo, el jitomate se convirtió en uno de los productos con mayor incidencia sobre la inflación mexicana.
A pesar de algunas correcciones posteriores en mercados mayoristas, los valores pagados por los consumidores continúan en niveles elevados. Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la diferencia existente entre el precio recibido por el agricultor y el valor final en góndola, una brecha que sigue siendo considerable dentro de la cadena comercial.
El desafío de dar previsibilidad a toda la cadena
La propuesta impulsada por las autoridades contempla herramientas para mejorar el flujo de información entre productores, compradores y organismos públicos. Entre ellas se destaca el desarrollo de una plataforma destinada a anticipar necesidades de mercado, orientar decisiones de siembra y coordinar la oferta con la demanda.
La administración de Claudia Sheinbaum considera que una mejor articulación puede contribuir a reducir los ciclos de sobreoferta y escasez que históricamente han caracterizado al mercado del jitomate.
Sin embargo, diversos analistas señalan que todavía existen interrogantes sobre la efectividad de las medidas anunciadas. La evolución de los precios agrícolas depende también de variables difíciles de controlar, como el clima, las plagas, la disponibilidad de producto y el comportamiento de los mercados internacionales.
México produce cerca de 3,7 millones de toneladas de jitomate al año y aproximadamente la mitad de ese volumen se destina a exportación. Por esa razón, cualquier variación en la producción o en la demanda tiene repercusiones tanto en el mercado interno como en el comercio exterior.
Los próximos meses serán determinantes para evaluar si las nuevas herramientas logran aportar mayor estabilidad a una de las cadenas hortícolas más relevantes del país y reducir la volatilidad que marcó al sector durante los últimos dos años.

