El clima le pasa factura a la fresa mexicana y obliga al sector a reinventarse
La superficie sembrada se redujo un 25% en los últimos años y la última campaña cerró con una caída del 15% en la producción por eventos climáticos extremos.
La producción de fresa en México atraviesa una etapa compleja. La última campaña registró una caída del 15% en el volumen cosechado debido a condiciones climáticas adversas, mientras que la superficie cultivada se redujo desde unas 20.000 hasta 15.000 hectáreas en los últimos años. Aunque el sector ya comenzó la plantación del nuevo ciclo, productores y exportadores también enfrentan mayores costos laborales, volatilidad cambiaria y una investigación comercial abierta en Estados Unidos.
Juan José Flores García, director general de Aneberries, explicó que el comportamiento del clima fue el principal responsable del menor volumen obtenido durante la temporada. Pese a ello, estimó que la superficie destinada a la nueva campaña se mantendrá estable y que, si hay crecimiento, será moderado.
La industria confía en sostener su capacidad exportadora, aunque reconoce que será necesario adaptarse a un escenario donde los eventos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes.
Nuevas variedades para sostener la producción
Frente a este escenario, los productores apuntan a incorporar material genético con mayor resistencia a enfermedades, temperaturas extremas y períodos de menor disponibilidad de agua.
Una parte importante de las plantas utilizadas en México proviene de California y España, además de la producción nacional. Según Flores García, disponer de variedades con mejor comportamiento agronómico será determinante para mantener los rendimientos y preservar la calidad de la fruta destinada tanto al mercado interno como a la exportación.
El directivo también aclaró que la caída de la producción no está vinculada con la investigación por presunto dumping iniciada por Estados Unidos. Explicó que esa disminución respondió exclusivamente a factores climáticos.
Actualmente, el proceso comercial se encuentra en una tercera fase confidencial. El Departamento de Comercio estadounidense seleccionó a dos empresas mexicanas para representar al sector y se espera una resolución preliminar entre finales de julio y mediados de agosto.
Menos hectáreas y un mercado que sigue siendo estratégico
La reducción de la superficie sembrada refleja un cambio que la actividad viene experimentando desde hace varios años. De unas 20.000 hectáreas cultivadas anteriormente, el país pasó a trabajar actualmente alrededor de 15.000 hectáreas.
Las principales zonas productoras continúan siendo Michoacán, Guanajuato y Jalisco, mientras que San Quintín y Ensenada, en Baja California, concentran buena parte de la producción del norte del país.
A pesar de los desafíos productivos y comerciales, Aneberries considera que México conservará su papel como uno de los principales abastecedores de berries frescas para Norteamérica. La organización sostiene que la oferta mexicana complementa la producción de Estados Unidos y Canadá, un esquema que ha permitido abastecer al mercado regional durante gran parte del año.

