México interviene el mercado del tomate tras una escalada récord de precios
El Gobierno firmó un acuerdo con productores de 18 estados para garantizar abastecimiento, reducir intermediarios y contener la volatilidad.
México puso en marcha una estrategia para ordenar uno de los mercados hortícolas más importantes del país. El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum firmó el Acuerdo Nacional para la Organización de la Producción, Abasto, Comercialización y Precio Justo del Tomate, una iniciativa que involucra a productores de 18 estados y busca garantizar el abastecimiento interno, reducir la volatilidad de los precios y fortalecer la planificación de una cadena que exporta más de la mitad de su producción.
La medida llega después de meses de fuertes aumentos en el precio del tomate. Durante la primera quincena de mayo, la inflación interanual del producto alcanzó el 118,5%, mientras que en marzo había llegado al 152%, el nivel más alto registrado desde 2006. En algunos mercados, el kilo llegó a comercializarse cerca de los 80 pesos mexicanos, muy por encima de los valores recibidos por los productores.
Un acuerdo que busca reducir intermediarios y ordenar la oferta
El programa fue suscripto por más de 12.000 productores, responsables de al menos 3,7 millones de toneladas de tomate cultivadas en más de 50.000 hectáreas.
La estrategia se apoya en cuatro pilares: disminuir la participación de intermediarios, priorizar el abastecimiento del mercado interno, reducir costos de producción y fortalecer la capacitación técnica de los agricultores.
Como parte de la iniciativa, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) implementará una plataforma digital para coordinar la producción con la demanda nacional y los compromisos de exportación. Los productores también deberán informar sus planes de siembra para mejorar la previsibilidad del mercado.
Uno de los cambios más relevantes es que pequeños y medianos agricultores podrán vincularse directamente con compradores, centrales de abasto y cadenas de supermercados, evitando parte de los costos que hoy se generan entre la finca y el consumidor final.
Según explicó Sheinbaum, el objetivo es que los productores conozcan desde el inicio de la campaña quién adquirirá la cosecha, favoreciendo acuerdos comerciales más transparentes y eficientes.
Clima, plagas y comercio exterior presionaron al tomate mexicano
Las autoridades atribuyen la reciente volatilidad a una combinación de factores productivos y comerciales. Entre ellos figuran eventos climáticos extremos, problemas sanitarios en los cultivos y mayores costos logísticos.
En México, lluvias intensas, nieblas persistentes, altas temperaturas y enfermedades como el Virus Rugoso Marrón del Tomate (ToBRFV) afectaron el desarrollo de las plantaciones durante los últimos meses.
Al mismo tiempo, el aumento de los costos del transporte también incidió sobre la cadena. Entre febrero y marzo, el precio promedio del diésel registró un incremento cercano al 7,5%, elevando los costos de distribución.
La situación se vio agravada por factores externos. Las heladas registradas en Florida entre diciembre de 2025 y enero de 2026 redujeron la oferta disponible en Estados Unidos, generando tensiones adicionales sobre el mercado regional.
El acuerdo también se produce en un momento sensible para el comercio agrícola mexicano. Las organizaciones del sector advierten que el arancel antidumping del 17% aplicado por Estados Unidos al tomate mexicano habría provocado una caída cercana al 12% en las exportaciones hacia ese destino.
Con la revisión del tratado comercial USMCA prevista para 2026, los productores observan con atención las negociaciones bilaterales, ante el temor de que medidas similares puedan extenderse a otros productos frescos como berries, pepinos y pimientos.
La apuesta del Gobierno mexicano es que una mayor coordinación entre producción, logística y comercialización permita estabilizar precios, proteger a los consumidores y sostener la competitividad de uno de los cultivos más relevantes para la agricultura del país.

