Mercados de granos

La suba mundial del trigo amenaza con encarecer el pan, la harina y los alimentos

Industriales alertan que el alza del trigo por la menor oferta global y el conflicto entre Rusia y Ucrania elevará los costos de la harina y sus derivados en México.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El precio internacional del trigo retomó la tendencia alcista y encendió una señal de alerta para la industria alimentaria mexicana. La combinación de una menor producción prevista en Estados Unidos y la continuidad del conflicto entre Rusia y Ucrania está encareciendo las importaciones del cereal, un escenario que podría trasladarse al valor de la harina y de numerosos alimentos de consumo cotidiano.

Empresas del sector molinero advirtieron que aquellas industrias que no lograron abastecerse con suficiente trigo de la cosecha nacional deberán recurrir al mercado internacional en un momento de precios más elevados. La referencia para estas operaciones continúa siendo la Bolsa de Chicago, donde las cotizaciones del cereal comenzaron a recuperarse tras varias semanas de valores deprimidos.

El movimiento del mercado responde, por un lado, a la incertidumbre que sigue generando la guerra entre Rusia y Ucrania, dos actores relevantes del comercio mundial de granos. A esto se suma el reciente anuncio del Gobierno de Estados Unidos sobre una reducción de la producción de trigo para la campaña 2026, una noticia que alimentó las expectativas de una oferta global más ajustada.

Cuando disminuye la disponibilidad de un commodity agrícola, el mercado suele reaccionar con aumentos de precios para equilibrar la demanda. En este caso, el trigo no fue la excepción y la suba ya comienza a generar preocupación entre industriales y fabricantes de alimentos.

La menor oferta global podría sentirse en la mesa de los consumidores

El encarecimiento del trigo tiene un efecto directo sobre la industria alimentaria porque la harina constituye uno de los principales insumos para la elaboración de panificados y otros productos de consumo masivo.

Si la tendencia alcista se mantiene durante las próximas semanas, el incremento de los costos podría reflejarse en productos como pan, pizzas, galletas, pastas, tortillas de harina y otros alimentos elaborados con este cereal.

Aunque el traslado de los mayores costos al consumidor dependerá de la evolución del mercado y de las estrategias comerciales de cada empresa, el escenario internacional agrega presión sobre una cadena que ya enfrenta mayores costos logísticos y de producción.

Paradójicamente, la recuperación de los precios internacionales no benefició a los productores mexicanos de trigo. Gran parte de la cosecha nacional fue comercializada cuando las cotizaciones todavía permanecían en niveles bajos, con valores cercanos a 5.000 pesos por tonelada.

El sector productor también continúa a la espera de los apoyos complementarios a la comercialización comprometidos por el Gobierno federal para alcanzar el precio de garantía de 7.000 pesos por tonelada, una diferencia que consideran clave para mejorar la rentabilidad de la actividad.

El mercado muestra así una situación particular: mientras los agricultores vendieron su producción antes de la recuperación de las cotizaciones, las industrias que necesitan importar deberán hacerlo ahora con un trigo más caro.

La evolución del conflicto en Europa del Este, las próximas estimaciones de cosecha en Estados Unidos y el comportamiento de la oferta mundial serán determinantes para definir si el repunte del cereal se consolida durante el segundo semestre del año o si se trata de un ajuste temporal.

Por ahora, la expectativa de una menor disponibilidad global mantiene firme el mercado del trigo y aumenta la posibilidad de que los costos lleguen, tarde o temprano, a los alimentos que forman parte de la dieta diaria de millones de consumidores mexicanos.

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