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Sin agua no hay siembra: la estrategia de Sinaloa para enfrentar la sequía

Productores agrícolas respaldan la estimulación de lluvias para elevar presas y asegurar agua para el próximo ciclo de siembra.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Los agricultores de Sinaloa respaldan durante esta temporada el programa de estimulación de lluvias mediante bombardeo de nubes, una estrategia que busca acelerar la recuperación de las presas y asegurar disponibilidad de agua para el próximo ciclo agrícola otoño-invierno. La medida cobra importancia después de varios años de sequía que redujeron reservas hídricas y limitaron la superficie de siembra en una de las regiones agrícolas más importantes de México.

El presidente de la Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur (AARFS), Luis Xavier Zazueta Ibarra, aseguró que los productores ven de manera positiva cualquier herramienta que pueda favorecer la captación de agua en las cuencas. La técnica se aplica sobre nubes con condiciones adecuadas para estimular precipitaciones y dirigir mayores aportaciones hacia los embalses que abastecen las zonas agrícolas del estado.

"Todo lo que venga a sumar en las acciones para tratar de incidir un poco en las lluvias y que pueda haber más aportación hacia las cuencas es bienvenido", expresó el dirigente agrícola, quien recordó que este programa comenzó a implementarse como respuesta a los períodos prolongados de falta de agua que afectaron al noroeste mexicano.

El Gobierno de Sinaloa puso en marcha el programa de estimulación de lluvias 2026 con una inversión aproximada de 10 millones de pesos mexicanos y una planificación de 100 vuelos especializados. Las operaciones utilizan aeronaves equipadas para intervenir formaciones nubosas con potencial de precipitación en zonas estratégicas para la recarga de presas.

Presas bajo presión: el desafío de juntar agua antes de sembrar

La recuperación de los embalses es una de las principales preocupaciones del sector agrícola sinaloense. Para desarrollar un ciclo otoño-invierno normal en el Distrito de Riego 075 se requieren alrededor de 3.500 millones de metros cúbicos de agua, un volumen que todavía está lejos de alcanzarse pese al inicio favorable de la temporada de lluvias.

Zazueta Ibarra explicó que el sistema Río Fuerte comenzó a mostrar señales de recuperación, pero los productores mantienen la expectativa puesta en las precipitaciones de julio y agosto. La disponibilidad hídrica definirá la superficie que podrá establecerse y las decisiones de miles de agricultores que dependen del riego.

La estrategia de estimulación apunta principalmente a las cuencas que alimentan presas fundamentales para la agricultura. Según las autoridades estatales, el operativo contempla zonas vinculadas con siete embalses clave que abastecen módulos y distritos de riego responsables de una amplia superficie productiva.

El procedimiento utiliza radares meteorológicos para ubicar nubes con capacidad de generar lluvia. Una vez detectadas, las aeronaves realizan aplicaciones con partículas diseñadas para favorecer procesos de condensación y aumentar la posibilidad de precipitación sobre las áreas seleccionadas.

El agua define el futuro agrícola de una región clave

La sequía de los últimos años dejó una fuerte marca en el campo del noroeste de México. En campañas anteriores, la falta de almacenamiento obligó a retrasar decisiones de siembra y aplicar restricciones de agua, afectando la planificación productiva y la rentabilidad de los agricultores.

Aunque las lluvias recientes generaron mejores expectativas, el sector advierte que la recuperación completa necesita continuidad. Las presas de Sinaloa comenzaron la temporada con niveles superiores a los registrados un año atrás, pero todavía permanecen lejos de su capacidad máxima de almacenamiento.

Para una región donde el riego sostiene cultivos de alto valor, cada metro cúbico almacenado representa una oportunidad de producción. La disponibilidad de agua influye directamente en la superficie sembrada, la generación de empleo rural y el abastecimiento agrícola.

Los productores esperan que las precipitaciones de los próximos meses permitan dejar atrás las restricciones recientes. La recuperación de las presas será el factor que marque si Sinaloa logra volver a un ciclo agrícola más amplio después de años condicionados por la falta de agua.

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