Conservación de suelos

El residuo que muchos queman y que podría ayudar a enfrentar la sequía

Las autoridades buscan terminar con la quema de soca y promover la incorporación de residuos de cosecha para conservar humedad, mejorar los suelos y reducir costos productivos.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Las autoridades de Sinaloa intensificaron esta semana las acciones para reducir la quema de soca en los campos agrícolas, una práctica que continúa presente en algunas zonas productivas del estado. La iniciativa es impulsada por la Secretaría de Agricultura estatal junto con los municipios y cobra relevancia en medio de la sequía y la baja disponibilidad de agua, ya que mantener los residuos de cosecha en el terreno podría permitir la retención de entre 30% y 40% de la humedad que reciben los suelos durante las lluvias.

El subsecretario de Agricultura de Sinaloa, Ramón Gallegos Araiza, explicó que la incorporación de la soca al terreno representa una alternativa para fortalecer la capacidad productiva de los campos, mejorar la conservación del agua y disminuir los procesos de degradación de los suelos.

Según el funcionario, los restos vegetales funcionan como una cobertura natural que ayuda a reducir la evaporación, limita la erosión y favorece la recuperación de materia orgánica, un aspecto especialmente importante en una campaña marcada por restricciones hídricas y menores niveles de almacenamiento en las presas.

La humedad del suelo se vuelve un recurso estratégico

La preocupación de las autoridades responde a un escenario de escasez de agua que obliga a aprovechar cada milímetro de precipitación. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura estatal, la permanencia de residuos agrícolas sobre la superficie permite mejorar la infiltración y conservar parte de la humedad disponible para los cultivos.

Gallegos Araiza señaló que los residuos de cosecha también sirven como alimento para la microbiología del suelo, favoreciendo procesos naturales que contribuyen a la fertilidad y reducen la dependencia de insumos químicos.

El funcionario realizó un llamado a los productores para evitar la quema de hojas y residuos agrícolas y optar por su incorporación al terreno. Según explicó, esta práctica no solo ayuda a conservar humedad, sino que también mejora las condiciones productivas a largo plazo.

Buscan sanciones para quienes mantengan la quema agrícola

Las autoridades estatales también trabajan con los ayuntamientos para fortalecer la vigilancia y aplicar medidas contra quienes continúen realizando quemas agrícolas. La estrategia contempla la participación de áreas municipales y organismos de protección civil encargados de determinar las sanciones correspondientes.

Uno de los argumentos más frecuentes entre quienes todavía recurren a la quema de soca es la creencia de que permite controlar plagas o reducir costos operativos. Sin embargo, Gallegos Araiza sostuvo que esa percepción no se corresponde con la evidencia observada en los últimos ciclos agrícolas.

El funcionario afirmó que los problemas sanitarios registrados recientemente estuvieron más vinculados a las altas temperaturas y a los efectos del cambio climático que a la presencia de residuos de cosecha en los lotes.

Si bien el llamado alcanza a todo el estado, las autoridades reconocieron que las mayores incidencias se concentran en algunas zonas del centro-sur de Sinaloa, particularmente en áreas cercanas al municipio de Culiacán. En otras regiones, indicaron, la práctica ha disminuido gracias a campañas de concientización y capacitación dirigidas a los productores.

Para Sinaloa, donde la disponibilidad de agua se ha convertido en uno de los principales desafíos para la producción agrícola, conservar la humedad del suelo dejó de ser una recomendación técnica para transformarse en una necesidad económica. La reducción de la quema de soca aparece así como una de las herramientas más accesibles para proteger la productividad futura de los campos y optimizar el uso de un recurso cada vez más escaso.

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