El desplome de las cerezas golpea al agro chileno, pero otras frutas sorprenden
Chile exportó US$ 6.923 millones en productos agropecuarios durante el semestre, aunque el desplome de las cerezas golpeó el balance y expuso fuertes diferencias entre empresas.
Las exportaciones agropecuarias de Chile alcanzaron US$ 6.923 millones entre enero y junio de 2026, pero retrocedieron 11,4% frente al mismo período del año anterior. A pesar de la caída, el sector conservó el primer lugar entre los grandes rubros exportadores del país, excluidos el cobre y el litio, aunque el fuerte descenso de las cerezas reveló la elevada dependencia de la canasta frutícola respecto de sus productos de mayor valor.
El agro superó durante el semestre a los sectores de minerales, manufacturas, pesca y acuicultura, forestales, servicios y vinos. El resultado confirma su peso dentro de la economía exportadora chilena, pero también muestra una evolución distinta a la del conjunto de los envíos no vinculados al cobre ni al litio, que crecieron 10,3% y totalizaron US$ 27.355 millones.
Las cerezas continúan siendo el principal producto agroexportador de Chile, aunque durante el primer semestre registraron una fuerte caída en el valor de sus envíos al exterior.
La diferencia entre ambas trayectorias estuvo explicada principalmente por la fruticultura. Las cerezas frescas, principal producto agropecuario exportado por Chile, generaron retornos por US$ 1.334 millones, aunque registraron una caída interanual de 40,5%. Por su participación dentro de la canasta agrícola, ese retroceso tuvo un efecto decisivo sobre el resultado general.
La disminución corresponde al valor FOB de los embarques y no permite determinar por sí sola cuánto incidieron los volúmenes exportados, los precios internacionales, la condición de la fruta o el comportamiento de la demanda. Sin embargo, deja en evidencia que una variación significativa en el principal producto puede modificar el desempeño de todo el sector.
Las cerezas movilizaron 1.534 envíos realizados por 283 empresas, una dimensión que muestra el alcance económico de la actividad más allá de la producción primaria. En torno a esta cadena se desarrollan tareas de empaque, refrigeración, transporte, inspección, logística portuaria y comercialización internacional.
La uva fresca se mantuvo como el segundo producto agrícola de mayor valor, con US$ 849 millones, pero cayó 9,9%. Los arándanos frescos sumaron US$ 335 millones, con una baja de 9,5%, mientras los duraznos y nectarines disminuyeron 2,6% y las nueces retrocedieron 14,4%.
Los datos muestran que el ajuste no quedó limitado a las cerezas. Una parte relevante de las frutas frescas tradicionales cerró el semestre con menores retornos, aunque con intensidades muy diferentes según el producto.
Manzanas, kiwis y avellanas sostienen la diversificación exportadora
Frente al retroceso de las principales categorías, varias especies lograron crecer y amortiguaron parcialmente el descenso. Las manzanas frescas exportaron US$ 353 millones y avanzaron 8,7%, mientras las ciruelas alcanzaron US$ 248 millones, con un incremento de 4%.
Las avellanas mostraron la expansión más destacada entre los productos agrícolas relevados: llegaron a US$ 197 millones y crecieron 36,8%. También sobresalieron los kiwis, con ventas por US$ 194 millones y una mejora de 24,9%, y las paltas, que alcanzaron US$ 118 millones y aumentaron 11,9%.
Manzanas, kiwis y avellanas figuraron entre las especies que aumentaron sus exportaciones y ayudaron a compensar parcialmente el retroceso de otras frutas tradicionales.
El contraste también apareció dentro de una misma cadena productiva. Mientras las exportaciones de arándanos frescos retrocedieron, los arándanos congelados crecieron 8,6% y generaron US$ 153 millones. La diferencia refleja el valor de diversificar formatos, mercados y estrategias logísticas, especialmente en productos altamente condicionados por la duración poscosecha y los tiempos de transporte.
También avanzaron las harinas, los almidones y otros derivados de cereales, con exportaciones por US$ 130 millones, un 7,3% más que en el primer semestre de 2025. Aunque el monto se ubica por debajo de las principales frutas, el resultado muestra oportunidades para productos con procesamiento y mayor valor agregado.
El comportamiento de junio aportó una señal más favorable. Durante ese mes, los envíos agropecuarios llegaron a US$ 931 millones, frente a US$ 874 millones un año antes, lo que representó un crecimiento de 6,5%. La mejora mensual todavía no permite confirmar un cambio definitivo, debido a la estacionalidad de las cosechas, pero marca una recuperación frente al resultado acumulado.
China continuó como el principal comprador del agro chileno, con operaciones por US$ 1.650 millones, aunque sus adquisiciones disminuyeron 36,2%. Estados Unidos ocupó el segundo lugar, con US$ 1.333 millones y una caída de 10%.
China y Estados Unidos siguen siendo los principales destinos de la fruta chilena, mientras otros mercados ganan participación en la estrategia de diversificación de las exportaciones.
En sentido contrario, India aumentó sus compras 35,9%, Italia 23,4%, Colombia 17% y Ecuador 16,9%. También crecieron España, Perú, Países Bajos, Reino Unido, Canadá, Argentina, Brasil y Alemania. Estos mercados contribuyeron a ampliar los destinos, pero sus montos todavía no compensan la influencia de China y Estados Unidos.
El ajuste fue mucho más intenso entre las empresas de menor tamaño. Las grandes compañías exportaron US$ 6.429,7 millones y redujeron sus ventas 9,3%, mientras las pymes cayeron 43,1% y las microempresas 50%. Esta diferencia muestra que las compañías pequeñas enfrentan mayores dificultades para absorber menores retornos, costos logísticos y exigencias de acceso a los mercados.
El primer semestre dejó así una fotografía con fuertes contrastes: Chile conserva al agro como su principal sector exportador fuera del cobre y el litio, pero el desplome de las cerezas, la caída de grandes destinos y el retroceso de las firmas pequeñas plantean desafíos para la segunda mitad del año. Al mismo tiempo, el crecimiento de kiwis, avellanas, manzanas, paltas y productos procesados confirma que la diversificación será decisiva para reducir la dependencia de unas pocas especies y mercados.

