La apuesta por frambuesas bajo techo abre una nueva oportunidad para el sur de Chile
Ensayos realizados en La Araucanía lograron rendimientos superiores a 20 toneladas por hectárea y muestran el potencial de una producción más estable frente al clima.
La producción de frambuesas bajo sistemas de cobertura está mostrando resultados que podrían marcar un nuevo rumbo para la fruticultura del sur de Chile. Ensayos desarrollados en la región de La Araucanía registraron rendimientos superiores a las 20 toneladas por hectárea en algunas variedades, abriendo perspectivas para aumentar la productividad, mejorar la calidad de la fruta y reducir la exposición a eventos climáticos cada vez más frecuentes.
Los resultados fueron presentados durante una jornada técnica que reunió a productores, asesores y especialistas del sector, en un contexto donde la adaptación al cambio climático se ha convertido en uno de los principales desafíos para la agricultura.
Más rendimiento y mejor protección frente al clima
La incorporación de coberturas agrícolas busca crear condiciones más favorables para el desarrollo de los cultivos mediante la protección frente a lluvias intensas, exceso de radiación y variaciones bruscas de temperatura.
Los ensayos demostraron que el comportamiento productivo varía según la variedad cultivada y el tipo de cobertura utilizada. Algunas lograron expresar su máximo potencial bajo estructuras de rafia de alta densidad, mientras que otras mostraron mejores resultados con cubiertas plásticas.
Los sistemas de cobertura permiten proteger las frambuesas de lluvias y excesos de radiación, mejorando la estabilidad productiva.
Más allá de los rendimientos, los investigadores observaron beneficios asociados a una mayor estabilidad productiva, una mejor gestión del agua y una reducción de los riesgos que habitualmente afectan a los berries durante la temporada de crecimiento y cosecha.
Otro aspecto destacado fue la posibilidad de extender las ventanas de cosecha, permitiendo una mejor planificación comercial y una oferta más constante para los mercados.
Calidad de fruta y rentabilidad bajo evaluación
Las evaluaciones también analizaron cómo las coberturas modifican el microclima alrededor de las plantas. La disminución del impacto directo de las precipitaciones ayuda a preservar la calidad de la fruta y a reducir problemas sanitarios que suelen afectar la comercialización.
Los estudios realizados indican que los sistemas protegidos pueden mejorar parámetros relevantes para la industria, como firmeza, uniformidad y condición de cosecha, factores cada vez más valorados por compradores y consumidores.
Desde el punto de vista económico, los análisis preliminares muestran que la rentabilidad de estas tecnologías depende del nivel productivo alcanzado y de los costos asociados a la inversión inicial. Algunas alternativas de cobertura mostraron una relación costo-beneficio particularmente favorable, aunque los especialistas advierten que será necesario continuar acumulando información durante varias temporadas para validar plenamente los resultados.
La experiencia adquiere especial relevancia para La Araucanía, una región que reúne condiciones de suelo, clima y disponibilidad hídrica que podrían favorecer la expansión de la fruticultura en los próximos años.
A medida que el cambio climático modifica las condiciones productivas en distintas zonas agrícolas de Chile, el sur del país aparece cada vez con más frecuencia como una alternativa para el desarrollo de nuevos proyectos frutícolas. En ese escenario, tecnologías como la agricultura protegida podrían convertirse en una herramienta clave para incrementar la competitividad, reducir riesgos y generar nuevas oportunidades para productores de distintos tamaños.
Los resultados obtenidos con frambuesas muestran que la combinación de nuevas variedades y sistemas de cobertura puede ofrecer una respuesta concreta a los desafíos productivos actuales, al tiempo que fortalece el potencial de una fruticultura más eficiente, sostenible y preparada para las exigencias de los mercados modernos.

