Fruticultura

La sobreoferta golpea a la fruta chilena y deja pérdidas en mercados estratégicos

Nectarinas y ciruelas chilenas cerraron una campaña marcada por precios deprimidos, márgenes negativos y exportadores que decidieron no enviar fruta para evitar pérdidas.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

La temporada 2025/26 de nectarinas y ciruelas chilenas concluyó con resultados muy por debajo de las expectativas en los principales mercados de destino. Exportadores, operadores y analistas de la industria coinciden en que el ciclo estuvo marcado por precios insuficientes, márgenes extremadamente ajustados y pérdidas económicas en varios destinos, una situación que preocupa a un sector que ya enfrenta desafíos similares en otros rubros de exportación frutícola.

El problema central fue una realidad que se viene profundizando en los últimos años: la producción mundial de fruta de carozo está creciendo más rápido que la demanda internacional. La consecuencia ha sido una presión creciente sobre los precios y una reducción de la rentabilidad para productores y exportadores.

Asia y América registraron los resultados más débiles

Los mercados asiáticos, especialmente China, Taiwán y otros países del sudeste asiático, continúan siendo los principales destinos para las nectarinas blancas chilenas. Sin embargo, esta temporada los retornos estuvieron muy lejos de los niveles esperados.

De acuerdo con operadores del sector, Taiwán registró algunos de los precios más bajos observados en los últimos años, mientras que China, aunque mostró un comportamiento más estable, no logró compensar las pérdidas generadas en otros destinos.

La situación tampoco fue favorable en América. Mercados relevantes como México, Brasil y Estados Unidos registraron una demanda insuficiente frente al volumen disponible. A ello se sumaron problemas de condición de llegada en algunos embarques, donde la fruta arribó con un grado avanzado de maduración, dificultando su comercialización.

La combinación de abundante oferta y precios debilitados generó un escenario complejo para toda la cadena exportadora.

Exportadores optaron por no enviar fruta para evitar pérdidas

Uno de los datos más llamativos de la temporada fue la decisión de varios exportadores de no embarcar parte de la fruta disponible. Tras evaluar los costos logísticos, comerciales y operativos, algunas empresas concluyeron que exportar implicaba asumir pérdidas casi aseguradas.

La medida refleja el deterioro de los márgenes en un negocio que históricamente dependió de los mercados internacionales para sostener su crecimiento.

La situación también retrasó el cierre de liquidaciones comerciales en varias compañías, que al finalizar la temporada todavía trabajaban en la consolidación de resultados y balances definitivos.

Para la industria chilena, el problema trasciende a las nectarinas y ciruelas. El sector observa con preocupación una tendencia que también afecta a otros productos exportables, particularmente las cerezas, donde el aumento de la oferta ha generado una creciente presión sobre los retornos.

Frente a este escenario, algunas empresas ya comenzaron procesos de revisión estratégica que incluyen la búsqueda de nuevos mercados, ajustes comerciales y una evaluación más rigurosa de los volúmenes exportados.

La experiencia de la campaña 2025/26 deja una advertencia para la fruticultura chilena y mundial: incrementar la producción sin un crecimiento equivalente de la demanda puede erosionar rápidamente la rentabilidad del negocio. Para muchos operadores, el desafío de los próximos años no será producir más fruta, sino encontrar mercados capaces de absorberla de manera rentable.

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