Agricultura

La papa chilena inicia un cambio histórico para producir más con menos químicos

Doscientos predios de La Araucanía incorporarán herramientas digitales y prácticas agroecológicas para reducir el uso de plaguicidas sin perder productividad.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

La producción de papa en Chile comienza a transitar una nueva etapa enfocada en la sustentabilidad. Un proyecto impulsado en la región de La Araucanía buscará reducir el uso de agroquímicos en 200 predios agrícolas mediante herramientas digitales, manejo agroecológico y sistemas de evaluación ambiental, con el objetivo de mantener la productividad mientras disminuye el impacto sobre los ecosistemas y la salud de las personas.

La iniciativa, denominada "Papa Huella Cero", es ejecutada por INIA Carillanca con financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). El programa contempla una inversión de $147 millones y se desarrollará durante 36 meses en siete comunas de la región.

Tecnología y agroecología para transformar el cultivo de papa

El proyecto beneficiará a productores de Carahue, Saavedra, Toltén, Teodoro Schmidt, Gorbea, Nueva Imperial y Freire, zonas donde la papa constituye una actividad productiva relevante para la economía local.

Uno de los principales componentes será la incorporación de herramientas digitales destinadas a mejorar la toma de decisiones en terreno. Los agricultores contarán con una aplicación móvil que les permitirá acceder a información técnica y evaluar distintas alternativas de manejo para reducir la dependencia de productos químicos.

La estrategia busca responder a uno de los mayores desafíos del cultivo. Debido a la presión constante de plagas y enfermedades, la papa requiere habitualmente una intensa protección fitosanitaria, lo que ha llevado históricamente a una elevada utilización de plaguicidas.

Para medir los avances del programa se utilizará la metodología internacional EIQ (Environmental Impact Quotient), una herramienta que permite cuantificar el impacto ambiental asociado al uso de productos fitosanitarios y evaluar sus efectos potenciales sobre trabajadores agrícolas, consumidores, biodiversidad y recursos naturales.

Una apuesta por la sustentabilidad sin perder competitividad

El lanzamiento de la iniciativa coincidió con la conmemoración del Día Internacional de la Papa, celebrado cada 30 de mayo por las Naciones Unidas, una fecha que busca destacar la importancia económica, alimentaria y social de este cultivo a nivel mundial.

Desde el sector público destacaron que el proyecto apunta a modernizar una actividad estratégica para la agricultura regional. Las autoridades consideran que la incorporación de nuevas tecnologías y criterios ambientales permitirá fortalecer la competitividad de los productores frente a las crecientes exigencias de los mercados.

Además de la implementación de prácticas agroecológicas, el programa contempla actividades de capacitación, transferencia tecnológica y fortalecimiento de la cooperación entre organismos públicos, centros de investigación y agricultores.

Para los productores participantes, la iniciativa representa una oportunidad para avanzar hacia sistemas productivos más eficientes y sostenibles. El desafío será demostrar que es posible reducir el uso de agroquímicos manteniendo rendimientos competitivos y mejorando simultáneamente los indicadores ambientales.

La experiencia que comenzará en La Araucanía podría transformarse en una referencia para otras regiones productoras de papa en América Latina, donde la búsqueda de modelos agrícolas más sustentables se ha convertido en una prioridad creciente para productores, consumidores y autoridades.

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