Agricultura

Colombia busca acelerar el uso de bioinsumos para no perder competitividad frente a Brasil

El país dispone de menos del 10% de los bioinsumos comerciales que necesita, mientras el mercado exige sistemas de producción más sostenibles y con menor impacto ambiental.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El desarrollo de los bioinsumos vuelve a ocupar un lugar central en el debate sobre el futuro del agro colombiano. Mientras los mercados internacionales elevan las exigencias en materia de sostenibilidad e inocuidad, especialistas del sector advierten que el país todavía cuenta con una oferta limitada de estas tecnologías, una situación que podría afectar la competitividad de la agricultura y el acceso a nuevos mercados.

Actualmente, Colombia dispone de menos del 10% de los bioinsumos comerciales que requeriría para atender las necesidades del sector agrícola, una brecha que contrasta con el avance registrado por otros países de la región, especialmente Brasil.

Brasil muestra un modelo que transformó la producción agrícola

Durante las últimas dos décadas, Brasil impulsó una estrategia basada en investigación, innovación, regulación y transferencia tecnológica, permitiendo que los bioinsumos pasaran de ser una alternativa específica a convertirse en una herramienta habitual dentro del manejo de numerosos cultivos.

Hoy estas tecnologías forman parte de los sistemas productivos de soja, maíz, algodón, caña de azúcar, café, trigo, frutas y hortalizas, donde complementan el uso de productos convencionales mediante programas de Manejo Integrado de Cultivos.

Lejos de reemplazar completamente a los insumos tradicionales, el modelo brasileño apostó por integrar herramientas biológicas y químicas, buscando mejorar la productividad, optimizar el control sanitario y responder a las crecientes demandas ambientales de los consumidores.

La regulación aparece como el principal desafío

En Colombia, la capacidad científica y empresarial para desarrollar bioinsumos ya existe. Empresas nacionales e internacionales vinculadas a esta industria mantienen operaciones en el país y cuentan con experiencia en investigación, producción y comercialización de soluciones biológicas.

Sin embargo, el desarrollo del mercado continúa condicionado por procesos regulatorios considerados lentos, especialmente en materia de evaluación, registro y aprobación de nuevos productos.

Para el sector, avanzar hacia un marco regulatorio más moderno permitiría acelerar la llegada de nuevas tecnologías a los productores y ampliar las herramientas disponibles para enfrentar enfermedades, plagas y desafíos asociados al cambio climático.

El desafío adquiere especial relevancia para cultivos exportadores como café, banano, aguacate, flores, cacao, mango y frutas tropicales, donde los mercados internacionales exigen cada vez menores residuos de agroquímicos y mayores estándares de sostenibilidad.

Más allá del debate tecnológico, los especialistas coinciden en que el crecimiento de los bioinsumos ya no responde únicamente a una cuestión ambiental. También representa una estrategia para mejorar la productividad, preservar los recursos naturales y fortalecer la competitividad de la agricultura colombiana en un mercado internacional cada vez más exigente.

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