Política Agropecuaria

Colombia quiere cambiar la forma de financiar el campo con créditos que se pagan al cosechar

El Gobierno presentó un nuevo esquema de financiamiento para cereales, junto con inversiones en riego, mecanización y almacenamiento para elevar la rentabilidad del campo.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El Gobierno colombiano comenzó a diseñar una transformación para la producción de cereales, leguminosas y soya con una propuesta que promete cambiar la forma en que los agricultores financian sus inversiones. El nuevo modelo contempla créditos ajustados al ciclo de cada cultivo, plazos de hasta diez años, períodos de gracia y pagos vinculados a las cosechas, además de nuevas inversiones en riego, mecanización e infraestructura para fortalecer la competitividad del sector.

La iniciativa surgió durante la primera reunión de trabajo entre el ministro designado de Agricultura, Indalecio Dangond, y la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), donde también se definieron acciones para aumentar la productividad y reducir los costos que hoy limitan el crecimiento de la actividad.

El objetivo es que los productores puedan acceder a financiamiento diseñado según la realidad de cada cultivo, evitando esquemas tradicionales que muchas veces no coinciden con los tiempos de generación de ingresos en el campo.

Créditos más flexibles, riego y maquinaria para producir más

Uno de los principales anuncios fue la creación de un sistema de crédito que permitirá pagar los préstamos con los ingresos obtenidos en las cosechas, incorporando además períodos de gracia para inversiones de largo plazo.

La propuesta también contempla que los contratos de venta anticipada de granos puedan utilizarse como garantía, una herramienta que podría facilitar el acceso al financiamiento para miles de productores.

El plan prioriza inversiones en maquinaria agrícola, agricultura de precisión, centros de secado, infraestructura de almacenamiento y sistemas de riego, con el propósito de aumentar la eficiencia productiva y reducir pérdidas tanto en el campo como durante la poscosecha.

En materia hídrica, se proyecta financiar la construcción de reservorios, perforaciones, equipos de bombeo, paneles solares y sistemas de riego tecnificado para disminuir la vulnerabilidad frente a las sequías y garantizar una mayor estabilidad productiva.

Producir más y reducir los costos del campo

La hoja de ruta también busca atacar uno de los principales reclamos del sector: el elevado costo de producir en Colombia.

Entre los temas planteados aparecen la revisión de los costos logísticos, el precio de los combustibles, las tasas de interés y la carga tributaria, factores que hoy reducen la competitividad frente a otros productores de América Latina.

Como parte de esta estrategia se pondrán en marcha proyectos piloto en Meta, Cundinamarca y Tolima, donde se instalarán sistemas de riego, secadoras portátiles y centros de almacenamiento para mejorar la infraestructura productiva y reducir pérdidas.

Más allá de los anuncios, el desafío será convertir estas propuestas en herramientas concretas para los productores. Si los nuevos esquemas de financiamiento y las inversiones previstas logran implementarse, Colombia podría iniciar una nueva etapa para su cadena cerealera, con mayor productividad, mejores márgenes y una agricultura más preparada para enfrentar los desafíos climáticos y del mercado.

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