Agricultura

La sequía avanza y amenaza al café, las flores y el banano de Colombia

La sequía amenaza cultivos clave y podría reducir la oferta exportable de café, flores y banano, golpeando el ingreso de divisas.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

El Fenómeno de El Niño encendió las alarmas en el comercio exterior colombiano luego de que la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) advirtiera este 13 de julio que las anomalías climáticas podrían afectar a ocho de las diez principales líneas de exportación no minero-energéticas del país. El fenómeno, que se adelantó cerca de tres meses respecto de las previsiones iniciales, pone en riesgo cultivos estratégicos como el café, banano, flores, aguacate Hass, azúcar y aceite de palma, sectores fundamentales para la generación de divisas, empleo rural y la balanza comercial de Colombia.

De acuerdo con Analdex, el principal riesgo radica en una menor oferta disponible y una pérdida de competitividad internacional, en un país donde el 72% de la actividad agrícola depende directamente del agua de lluvia. Javier Díaz, presidente del gremio, alertó que las condiciones climáticas previstas hasta abril próximo podrían provocar sequías prolongadas, mayores temperaturas y episodios de heladas, afectando tanto la productividad agrícola como las cadenas de valor agroalimentarias. El impacto no solo sería productivo, sino también comercial, en momentos en que los mercados internacionales demandan mayor estabilidad en el suministro de commodities agrícolas.

Café, flores y banano, entre los sectores más vulnerables

El café ya muestra señales concretas del impacto climático. Según datos de la Federación Nacional de Cafeteros, la producción acumulada durante el primer semestre de 2026 alcanzó 5,58 millones de sacos, una caída del 10% frente al mismo período de 2025. En tanto, las exportaciones del grano sumaron 5,23 millones de sacos, reflejando una disminución del 18% interanual, cifras que evidencian la presión que enfrenta uno de los principales productos de exportación del país.

El análisis sectorial también identifica una elevada vulnerabilidad en las flores, el banano y la palmicultura. En las regiones Andina y Caribe, donde se concentra gran parte de la producción florícola, la tendencia hacia menores precipitaciones y temperaturas más elevadas amenaza los rendimientos y la calidad exportable. En el caso del banano, el déficit hídrico podría generar estrés en las plantas y reducir la productividad. Por su parte, la palma aceitera enfrenta un desafío adicional: apenas el 21% del área sembrada cuenta con sistemas de riego tecnificados, lo que incrementa la exposición del sector ante eventos climáticos extremos.

Los pronósticos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevan la preocupación. El organismo estima una probabilidad del 96% de continuidad de las condiciones de El Niño durante los próximos meses y un 63% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte. En América Latina, la agricultura absorbe hasta el 82% de las pérdidas directas ocasionadas por las sequías, según datos de Corficolombiana, lo que pone de relieve la necesidad de avanzar en estrategias de resiliencia, tecnificación y gestión eficiente del agua para sostener la competitividad del agro regional frente a un escenario climático cada vez más desafiante.

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