Agricultura

Perú impulsa la agricultura regenerativa para frenar la degradación de suelos

La degradación de suelos avanza en Perú y pone en riesgo la producción agrícola. Expertos impulsan la agricultura regenerativa como solución sostenible.

María Fernanda Solís
Periodista agroalimentaria especializada en comercio regional, sostenibilidad, logística y tendencias globales del sector agroindustrial.

En abril de 2026, el debate sobre la degradación de suelos en Perú volvió al centro de la agenda agropecuaria, impulsado por técnicos y especialistas que advierten sobre su impacto directo en la productividad, la seguridad alimentaria y la competitividad agroexportadora .

El escenario es preocupante. América Latina presenta un 21,9 % de suelos degradados, mientras que a nivel global la cifra alcanza el 15,5 %. En el caso peruano, la problemática se manifiesta con fuerza en distintos territorios: salinización en la costa, erosión en los Andes y degradación acelerada en la Amazonía vinculada a la deforestación y la minería ilegal .

Perú impulsa la agricultura regenerativa para frenar la degradación de suelos

Uno de los datos más sensibles es la pérdida de materia orgánica, eje central de la fertilidad. En varias zonas productivas del país, los suelos pasaron de niveles históricos de 10 % a 12 % a apenas 2 %, lo que compromete su capacidad de retener agua, nutrientes y sostener cultivos de calidad .

Agricultura regenerativa: producir más sin degradar

Frente a este contexto, comienza a consolidarse un cambio de paradigma. La agricultura regenerativa se posiciona como una estrategia orientada a recuperar la salud del suelo mientras se mantiene la producción, integrando procesos biológicos, biodiversidad y manejo sostenible del sistema productivo.

En la costa peruana, donde más de 50 ríos forman valles altamente productivos, el uso ineficiente del riego y prácticas intensivas han acelerado procesos de salinización. En paralelo, en los Andes, la erosión por lluvias intensas y la acidez del suelo limitan el rendimiento, mientras que en la Amazonía la presión extractiva deteriora rápidamente los ecosistemas.

Perú impulsa la agricultura regenerativa para frenar la degradación de suelos

La respuesta no pasa solo por reducir insumos, sino por reconstruir el funcionamiento biológico del suelo. Esto implica trabajar sobre la microbiología, mejorar la estructura física del suelo y recuperar su capacidad de autorregulación.

Principales problemas y respuestas productivas

RegiónProblema estructuralEnfoque regenerativo
CostaSalinización y uso intensivoManejo hídrico y diversificación
AndesErosión y acidezCobertura vegetal y rotación
AmazoníaDeforestaciónRestauración ecológica


El cambio más profundo es conceptual. El suelo deja de ser visto como un soporte inerte y pasa a entenderse como un sistema vivo, donde interactúan microorganismos, materia orgánica y biodiversidad.

En ese esquema, la diversificación productiva se vuelve central. A diferencia del monocultivo, que favorece la proliferación de plagas, los sistemas diversificados generan equilibrios biológicos más estables y reducen la dependencia de agroquímicos .

La incorporación de herramientas como bioestimulantes, microorganismos eficientes y bioles permite potenciar la actividad biológica del suelo, mejorar la absorción de nutrientes y aumentar la resistencia de los cultivos frente a condiciones adversas.

También gana protagonismo la economía circular dentro del campo, mediante el uso de compost, residuos orgánicos y la integración entre producción vegetal y animal, lo que reduce costos y mejora la eficiencia del sistema.

Componentes del sistema regenerativo

ComponenteFunción claveResultado productivo
MicroorganismosActivan procesos biológicosMayor resiliencia
Abonos orgánicosNutrición natural del sueloMejora de fertilidad
Rotación de cultivosEquilibrio ecológicoMenor presión de plagas

La adopción de prácticas regenerativas empieza a mostrar resultados concretos en campo. Productores que avanzaron en este modelo lograron reducir costos de producción hasta en un 50 %, principalmente por la menor dependencia de insumos externos .

Al mismo tiempo, se observa una mejora en la calidad del producto, el rendimiento por hectárea y la estabilidad productiva, factores clave en un contexto marcado por la variabilidad climática y la presión de los mercados internacionales.

Otro aspecto relevante es el tiempo de recuperación. Un suelo degradado puede comenzar a revertir su deterioro en un período de uno a tres años, sin necesidad de detener la producción, lo que facilita la transición para pequeños y medianos productores .

En paralelo, este enfoque se alinea con las nuevas exigencias del comercio global, donde la sustentabilidad, la trazabilidad y la huella ambiental se convierten en variables cada vez más determinantes dentro de las cadenas de valor agroalimentarias.

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