Agricultura Regenerativa

El sistema agrícola que podría reducir hasta un 80 % las pérdidas por lluvias extremas

Un estudio en Valencia revela que cambiar el manejo agrícola podría reducir hasta un 80 % las pérdidas provocadas por inundaciones extremas.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La agricultura regenerativa podría convertirse en una de las principales herramientas para reducir el impacto económico y productivo de fenómenos climáticos extremos, según un estudio realizado en Valencia tras la devastadora dana de octubre de 2024, que dejó más de 230 fallecidos y pérdidas superiores a los 20.000 millones de euros.

El informe, elaborado por la Alianza Europea para la Agricultura Regenerativa (EARA), sostiene que un cambio en el manejo de los sistemas agrícolas permitiría reducir hasta un 80 % de las pérdidas agrícolas provocadas por inundaciones, además de mejorar la capacidad del suelo para absorber agua durante episodios de lluvias intensas.

La investigación analizó más de 316.000 hectáreas agrícolas valencianas y concluyó que la transición hacia modelos regenerativos podría concretarse en un período de cuatro a cinco años mediante inversiones cercanas a los 1.000 millones de euros, una cifra considerablemente menor frente al costo de los daños generados por la dana.

Según el estudio, ese monto representa menos del 5 % de las pérdidas económicas ocasionadas por el temporal y apenas el 8,5 % de los fondos destinados posteriormente a la recuperación.

Suelos más vivos y menor impacto de las inundaciones

Los especialistas remarcan que uno de los mayores beneficios de la agricultura regenerativa es su capacidad para mejorar la estructura del suelo y aumentar la infiltración de agua.

Mientras en sistemas agrícolas convencionales gran parte de las lluvias torrenciales termina convertida en escorrentía superficial, los modelos regenerativos permiten que el suelo retenga una proporción mucho mayor del agua caída.

El informe señala que estas prácticas podrían reducir cerca de un 60 % la escorrentía superficial, disminuyendo así el riesgo de erosión, inundaciones rápidas y deslizamientos de barro.

En el caso puntual de Valencia, el cambio de manejo permitiría retener más de 200.000 millones de litros adicionales de agua dentro del suelo agrícola, ayudando a amortiguar eventos climáticos extremos.

Entre las prácticas destacadas aparecen la reducción de la labranza, el mantenimiento de cobertura vegetal, la disminución del uso intensivo de maquinaria y la recuperación de materia orgánica, factores que mejoran la salud del suelo y fortalecen la resiliencia de los cultivos.

La agricultura regenerativa viene ganando protagonismo en distintos países como respuesta a la degradación de los suelos, las pérdidas de biodiversidad y el aumento de eventos climáticos severos.

Además de mejorar la capacidad de absorción de agua, este sistema ayuda a disminuir la erosión, conservar nutrientes y aumentar la estabilidad productiva de los campos en escenarios de sequías o lluvias extremas.

Desde EARA advirtieron que, aunque el análisis se centró en Valencia, las conclusiones pueden aplicarse a otras regiones agrícolas del mundo expuestas a fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos.

Los datos globales refuerzan esa preocupación. Solo en 2021, los desastres naturales provocaron pérdidas económicas superiores a los 211.000 millones de euros a nivel mundial, de las cuales menos de la mitad estaban aseguradas.

Para los investigadores, avanzar hacia modelos regenerativos no solo representa una estrategia ambiental, sino también una herramienta económica y social capaz de fortalecer la seguridad alimentaria y proteger a las comunidades rurales frente a futuras crisis climáticas.

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