Alertan por aumento global de pesticidas tóxicos en el agro
Un estudio publicado en Science revela que la toxicidad total aplicada en la agricultura crece a nivel mundial, impulsada por un pequeño grupo de agroquímicos de alto impacto ecológico.
Un nuevo estudio internacional publicado en la revista Science encendió una señal de alerta sobre el uso de pesticidas en la agricultura global. La investigación concluye que la Toxicidad Total Aplicada (TAT) -un indicador que mide el riesgo ecológico combinando volumen utilizado y nivel de toxicidad- ha aumentado en los últimos años, pese a los compromisos internacionales para reducir el impacto ambiental de estos insumos.
El análisis cobra especial relevancia tras el acuerdo alcanzado en la COP15 sobre biodiversidad, donde los países se comprometieron a reducir en un 50 % los riesgos asociados a pesticidas antes de 2030. Sin embargo, los datos muestran una tendencia opuesta.
La TAT permite evaluar de manera más precisa el impacto ambiental que las estadísticas tradicionales de uso, ya que pondera la cantidad aplicada con su efecto sobre especies no objetivo como polinizadores, organismos del suelo y fauna acuática. Según el estudio, el aumento global de toxicidad está concentrado en un número reducido de productos de amplio uso.
Los investigadores analizaron datos, incluyendo 625 pesticidas agrícolas evaluados sobre ocho grupos de especies. El resultado es contundente: aproximadamente 20 principios activos explican más del 90 % de la toxicidad total aplicada en cada grupo biológico estudiado. Esto indica que el riesgo ecológico no está distribuido de manera uniforme, sino que se concentra en pocos compuestos de alta potencia.
El incremento fue particularmente marcado en artrópodos terrestres, con una suba anual promedio cercana al 6,4 %. También se registraron aumentos relevantes en organismos del suelo (4,6 %) y peces (4,4 %). Estos grupos cumplen funciones críticas en los ecosistemas agrícolas, como polinización, control biológico y mantenimiento de la fertilidad.
En términos productivos, los principales cultivos -frutas, hortalizas, maíz, soja y arroz- concentran entre el 76 % y el 83 % de la toxicidad global asociada a pesticidas. Cuatro países -China, Brasil, Estados Unidos e India- representan entre el 53 % y el 68 % de la toxicidad total aplicada a nivel mundial, reflejando el peso de las grandes potencias agroproductivas en la ecuación ambiental.
Uno de los datos más llamativos del estudio es que, de los 65 países evaluados, solo Chile aparece en trayectoria compatible con el objetivo de reducción del 50 % fijado por Naciones Unidas. La mayoría muestra niveles estables o crecientes de toxicidad, lo que sugiere que las prácticas actuales no alcanzan para revertir la pérdida de biodiversidad.
El trabajo también apunta a la necesidad de revisar el uso de grupos químicos como neonicotinoides y piretroides, asociados a elevados niveles de toxicidad en insectos y organismos acuáticos. Identificar los productos con mayor contribución a la TAT permitiría diseñar políticas más focalizadas y eficaces.
Para el sector agropecuario, el desafío es doble: mantener la productividad y responder a una presión regulatoria creciente en materia ambiental. El estudio respalda la expansión de estrategias como el manejo integrado de plagas (MIP), la agricultura orgánica y el control biológico, además de nuevas tecnologías de aplicación más precisa y selectiva.
El mensaje central es claro: el volumen de pesticidas no siempre refleja el riesgo real. La clave está en qué productos se usan y con qué impacto ecológico. En un escenario de cambio climático y degradación de hábitats, la reducción de la toxicidad agrícola aparece como un eje estratégico para sostener la producción sin profundizar la crisis ambiental.
El debate ya no se limita a cuánto se aplica, sino a cuánto daño potencial genera. Y los datos muestran que el tiempo para ajustar el rumbo es cada vez más acotado.

