Agricultura

Arroz en alerta: 30.000 productores dominicanos piden protección ante EE.UU

El sector reclama que cualquier negociación comercial preserve una actividad que sostiene más de 300.000 empleos y resulta estratégica para la alimentación.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Más de 30.000 productores de arroz de República Dominicana quedaron en el centro del debate comercial con Estados Unidos luego de que este lunes la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) reclamara al Gobierno que priorice la producción local en las negociaciones sobre el tratamiento del cereal. La organización advirtió que cualquier decisión deberá considerar una cadena que genera más de 300.000 empleos directos e indirectos y abastece uno de los alimentos de mayor peso en la dieta de la población dominicana.

El planteo apunta a que las conversaciones comerciales no evalúen al arroz exclusivamente desde la perspectiva de precios, importaciones o acceso al mercado. Para Confenagro, también deben contemplarse la capacidad de abastecimiento interno, las inversiones realizadas por los productores y la continuidad de una actividad con fuerte presencia territorial. "El arroz no puede ser abordado únicamente como un producto comercial", sostuvo su presidente, Wilfredo Cabrera, quien destacó su importancia para la dieta, el entramado productivo y la soberanía alimentaria.

Más de 300.000 empleos dependen de una cadena considerada estratégica

El argumento de los productores también se apoya en el reconocimiento oficial que recibió el cultivo. El Decreto 693-24 definió al arroz como un producto sensible y estableció que mantener una producción estable e ininterrumpida resulta clave para la seguridad alimentaria y nutricional. La normativa reconoce además la necesidad de preservar la capacidad productiva interna, uno de los puntos que Confenagro pretende que sea tenido en cuenta al momento de definir las condiciones comerciales con Estados Unidos.

La organización también mencionó el artículo 54 de la Constitución dominicana, que asigna al Estado la responsabilidad de promover el incremento de la productividad agropecuaria para garantizar la seguridad alimentaria. Para Cabrera, los agricultores necesitan "estabilidad, reglas claras" y condiciones que permitan producir, invertir y planificar a largo plazo. La preocupación es que modificaciones que afecten la competitividad del arroz local terminen repercutiendo no solo sobre los productores, sino sobre molinos, trabajadores, proveedores y otras actividades vinculadas.

Las dimensiones de la cadena explican la atención que genera la negociación. Según Confenagro, más de 30.000 productores participan de la actividad y alrededor de 300.000 puestos de trabajo directos e indirectos dependen de ella. Por ese motivo, la entidad sostiene que preservar la estabilidad del cultivo también significa proteger empleo, inversiones y capacidad de producción de alimentos dentro del país.

El sector pide compatibilizar el comercio con la producción local

Confenagro no plantea abandonar los compromisos internacionales ni limitar la relación económica con los socios comerciales. Su posición es que República Dominicana puede mantener esos acuerdos y, al mismo tiempo, establecer condiciones que eviten comprometer la continuidad de un alimento considerado estratégico. El reclamo adquiere especial relevancia frente a Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales del país, mientras las partes discuten el tratamiento que tendrá el arroz.

La entidad utilizó además las disrupciones internacionales de los últimos años para defender su posición. La pandemia de covid-19, los conflictos bélicos y los problemas registrados en las cadenas globales de suministro mostraron, según los productores, los riesgos que aparecen cuando se dificulta el abastecimiento externo. Mantener una capacidad propia de producción de alimentos es considerado por el sector una herramienta de seguridad frente a crisis internacionales y no solamente una cuestión de rentabilidad agrícola.

El próximo paso dependerá de las condiciones que surjan de las negociaciones entre Santo Domingo y Washington. Confenagro reclama que cualquier modificación permita sostener la actividad y ofrecer previsibilidad a quienes invierten en ella. Con decenas de miles de productores y más de 300.000 empleos vinculados, la discusión sobre el arroz trasciende una negociación comercial: determinará bajo qué condiciones competirá una de las cadenas agrícolas consideradas sensibles por el propio Estado dominicano.

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