México

Azúcar mexicana cae a mínimo histórico en EE.UU.

La cuota de exportación bajaría a solo 188 mil toneladas, mientras la fructosa estadounidense crece. El sector exige renegociar el T-MEC.

AgroLatam
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El acceso del azúcar mexicana al mercado de Estados Unidos atraviesa uno de los momentos más restrictivos de los últimos años. Para el ciclo actual, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyecta exportaciones de apenas 188 mil toneladas, una cifra que contrasta con el promedio histórico de entre 800 mil y un millón de toneladas anuales.

La caída es profunda. En el ciclo anterior el volumen ya se había reducido a 500 mil toneladas, pero el nuevo nivel representa prácticamente el mínimo permitido bajo los acuerdos vigentes. En el peor escenario, advierten productores, la cuota podría incluso llegar a cero si el gobierno estadounidense decide ajustar aún más el cupo.

El problema se agrava por el flujo creciente de alta fructosa de maíz estadounidense hacia México, que este año alcanzaría 1,2 millones de toneladas. Mientras el azúcar enfrenta restricciones, la fructosa ingresa sin límites equivalentes, generando una asimetría que el sector considera insostenible.

Bajo los acuerdos de suspensión vigentes, México solo puede exportar el volumen que Washington determine. Además, existen condiciones estrictas: 70% debe ser azúcar cruda, hasta 30% refinada, y el precio mínimo de exportación no puede ser inferior a 23 centavos de dólar por libra. En Estados Unidos, cuando se superan cuotas establecidas, se aplica un arancel de 360 dólares por tonelada importada.

El excedente que no pueda colocarse en territorio estadounidense deberá dirigirse al mercado mundial, donde los precios son considerablemente más bajos. Esto presiona la rentabilidad en una industria que produce alrededor de 5 millones de toneladas anuales.

El impacto interno ya es visible. Tras un ciclo 2024-25 con buenos valores domésticos, los precios registran una caída cercana al 30%, mientras los costos de producción -mano de obra, combustibles y fertilizantes- se han incrementado y representan cerca del 80% de los gastos totales.

La actividad cañera se desarrolla en 15 estados, involucra a 185 mil productores y abarca unas 800 mil hectáreas, con un promedio de cuatro hectáreas por productor. La sensibilidad social es alta y cualquier ajuste externo se traslada rápidamente a economías regionales.

Ante la próxima revisión del T-MEC, el sector plantea una negociación espejo: si México importa alrededor de 900 mil toneladas de fructosa -promedio histórico reciente-, debería poder exportar un volumen equivalente de azúcar a Estados Unidos. Si el ingreso de fructosa supera ese nivel, proponen aplicar aranceles.

Otra alternativa en análisis es vincular mejoras en el acceso del azúcar mexicana con concesiones en otros productos estratégicos, como el etanol de maíz estadounidense. Paralelamente, se evalúa un "Plan B" interno para que industrias que hoy consumen fructosa sustituyan parte de ese insumo por azúcar nacional mediante contratos de largo plazo y precios preferenciales, reduciendo así la necesidad de exportar grandes volúmenes al mercado internacional.

La reducción de la cuota a 188 mil toneladas marca un punto crítico. Con la renegociación del T-MEC en el horizonte y la competencia de la fructosa en aumento, el sector azucarero mexicano enfrenta una definición estructural que puede redefinir su posición en el mercado norteamericano.

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