Beltrán apuesta al melón: alternativa agrícola frente a la deforestación en Cundinamarca
Con una inversión superior a $70 millones, el municipio impulsa el cultivo de melón para reemplazar la quema de carbón vegetal y abrir nuevas oportunidades de comercialización en la Sabana de Bogotá.
En el corazón de Cundinamarca, el municipio de Beltrán está dando un paso decisivo hacia una producción agrícola más sostenible. A través de un proyecto que impulsa el cultivo de melón como alternativa a la deforestación, el territorio busca diversificar su economía rural y reducir la presión ambiental generada por la quema de carbón vegetal, una práctica que por años ha afectado los ecosistemas locales.
La iniciativa, desarrollada por la Gobernación de Cundinamarca a través de la Secretaría de Bienestar Verde y la Secretaría de Agrocampesinado, cuenta con una inversión superior a los $70 millones y forma parte de las políticas departamentales de adaptación al cambio climático y desarrollo rural sostenible.
Según datos de la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol), en 2024 se registraron nueve hectáreas sembradas y cosechadas con una producción de 225 toneladas de melón, consolidando a Beltrán como un municipio pionero en este tipo de diversificación agrícola en la región.
Una alternativa sostenible y rentable
El proyecto no solo busca detener la deforestación, sino también crear nuevas fuentes de ingreso para los productores rurales. A través de la Agencia de Comercialización e Innovación de Cundinamarca, se promueve la venta directa del melón en los municipios de la Sabana de Bogotá, lo que garantiza una cadena corta de comercialización y mayores márgenes de rentabilidad para los campesinos.
"Con este convenio buscamos erradicar la deforestación y sustituirla por prácticas productivas sostenibles a través del cultivo de melón. Hoy iniciamos una nueva fase de este proyecto, fortaleciendo y apoyando a los campesinos que le han puesto la cara, para que logremos una mayor rentabilidad en sus cosechas", explicó Mónica Quiroga Poveda, secretaria de Bienestar Verde del departamento.
El programa incluye capacitaciones técnicas sobre manejo del cultivo, control biológico de plagas, optimización del riego y estrategias de comercialización. De esta manera, se busca generar un modelo replicable en otras zonas del departamento, donde el impacto ambiental de la deforestación sigue siendo un desafío.
Un cambio en la matriz productiva rural
La siembra de la primera hectárea de melón en Beltrán representa un punto de inflexión para la economía local. Los productores ven en este cultivo una oportunidad real de transición hacia prácticas más limpias, sin depender de actividades extractivas o contaminantes.
Además de los beneficios ambientales, la iniciativa apunta a fortalecer la seguridad alimentaria y promover la resiliencia climática, alineándose con la visión de la Gobernación de Cundinamarca de reconvertir la producción agropecuaria bajo criterios de sostenibilidad y valor agregado.
"Estamos demostrando que el campo cundinamarqués puede innovar, proteger su entorno y generar empleo digno", señaló un representante de la Secretaría de Agrocampesinado.
El proyecto, además, busca fomentar la asociatividad entre los pequeños productores, mejorar la infraestructura logística y garantizar la trazabilidad de la producción, en línea con las exigencias ambientales y comerciales de los mercados locales y nacionales.
La apuesta por el melón no solo responde a un criterio económico, sino también a una estrategia de restauración ecológica. Cada hectárea cultivada bajo este esquema sostenible implica menos presión sobre los bosques y un mayor compromiso con la conservación de la biodiversidad en el occidente de Cundinamarca.
Con este primer paso, Beltrán busca consolidarse como referente departamental en producción agrícola sostenible, integrando a la comunidad campesina en un proceso de transformación productiva con impacto ambiental positivo.

