América Latina

Biológicos y formulaciones inteligentes transforman la protección de cultivos

El crecimiento de los bioinsumos, las tecnologías de liberación controlada y la agricultura de precisión impulsa una nueva etapa en la protección de cultivos a nivel mundial.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La protección de cultivos atraviesa una transformación impulsada por la expansión de los biológicos, las formulaciones de nueva generación y las herramientas de agricultura de precisión. Lo que durante décadas estuvo dominado por productos químicos convencionales comienza a evolucionar hacia estrategias que combinan sostenibilidad, eficiencia y un manejo más preciso de los recursos.

El cambio responde a una combinación de factores regulatorios, tecnológicos y comerciales. Las exigencias para reducir residuos químicos en los alimentos son cada vez mayores, mientras que los productores buscan alternativas que permitan mantener la productividad sin comprometer la rentabilidad ni el acceso a los mercados.

Los biopesticidas y bioestimulantes se consolidan como uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de la industria agrícola. Diversas proyecciones indican que el mercado global de biopesticidas podría superar los US$ 12.600 millones hacia 2031, impulsado por tasas de crecimiento de dos dígitos y por una mayor adopción en sistemas productivos de diferentes escalas.

Biológicos y formulaciones inteligentes transforman la protección de cultivos

Los biológicos abarcan una amplia variedad de soluciones, entre ellas biofungicidas, bioinsecticidas, bioherbicidas y biofertilizantes, que ya forman parte de numerosos programas de manejo integrado de plagas y enfermedades. Su incorporación permite complementar o reducir el uso de productos convencionales, una estrategia que gana relevancia frente al aumento de restricciones regulatorias y a la aparición de resistencias en diversas plagas.

Tecnología para mejorar eficacia y estabilidad

Uno de los principales desafíos históricos de los bioinsumos ha sido mantener su estabilidad y desempeño en condiciones de campo. Factores como la radiación ultravioleta, las altas temperaturas o la humedad pueden afectar la supervivencia y eficacia de microorganismos y compuestos biológicos.

Para superar estas limitaciones, la industria está desarrollando tecnologías de microencapsulación, nanoemulsiones y sistemas de liberación controlada que protegen los ingredientes activos y permiten una acción más prolongada y eficiente.

Las tecnologías de encapsulación y liberación controlada mejoran la estabilidad de los ingredientes activos biológicos.

Las tecnologías de encapsulación y liberación controlada mejoran la estabilidad de los ingredientes activos biológicos.

Estas innovaciones también contribuyen a optimizar el uso de productos fitosanitarios. Al mejorar la distribución y la liberación de los ingredientes activos, se logra una mayor cobertura sobre el objetivo biológico, una reducción de pérdidas por deriva y una utilización más eficiente de las dosis aplicadas.

La evolución de las formulaciones coincide con el crecimiento de la agricultura de precisión, donde sensores, imágenes satelitales, plataformas digitales, drones y sistemas guiados por GPS permiten realizar aplicaciones más específicas según las necesidades de cada lote.

La combinación entre formulaciones inteligentes y herramientas digitales posibilita tratamientos localizados, una disminución en el volumen total aplicado por hectárea y un mejor aprovechamiento de los recursos productivos. Para los productores, esto se traduce en una mayor eficiencia operativa y en una gestión más precisa de los costos.

Drones, sensores y sistemas GPS permiten aplicaciones más precisas y eficientes en los cultivos.

Drones, sensores y sistemas GPS permiten aplicaciones más precisas y eficientes en los cultivos.

A pesar del avance, la expansión de los biológicos todavía enfrenta desafíos. La producción industrial de muchos bioinsumos requiere infraestructura especializada, procesos de fermentación complejos y, en algunos casos, sistemas de almacenamiento y transporte con control de temperatura. Estos factores pueden elevar los costos frente a las alternativas químicas tradicionales.

Sin embargo, el interés del sector continúa creciendo. Grandes compañías agrícolas están aumentando sus inversiones en investigación, adquisiciones y acuerdos estratégicos con empresas biotecnológicas para acelerar el desarrollo y la comercialización de nuevas soluciones.

Los segmentos de biofungicidas y bioinsecticidas figuran entre los de mayor dinamismo, impulsados por la necesidad de enfrentar problemas de resistencia y por la demanda de productos compatibles con sistemas de producción sostenible y agricultura orgánica.

Europa y América del Norte lideran actualmente la adopción de estas tecnologías, aunque mercados emergentes de América Latina y Asia-Pacífico muestran un crecimiento acelerado, favorecido por la expansión de la agricultura tecnificada y por una mayor disponibilidad de herramientas biológicas adaptadas a las condiciones locales.

La evolución de los bioinsumos, las formulaciones avanzadas y la agricultura de precisión está configurando una nueva etapa para la protección de cultivos. Más que una tendencia pasajera, representa una transformación estructural que busca combinar productividad, sostenibilidad y competitividad en un escenario agrícola cada vez más exigente.

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