Bolivia

La falta de maíz tensiona la cadena de alimentos y el sector pide importar para evitar desabastecimiento

Con una producción muy por debajo de la demanda interna, los productores advierten que sin una apertura a la importación el impacto llegará a precios de pollo, cerdo y leche.

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El déficit de maíz se convirtió en una de las principales alertas del sector agropecuario en Bolivia. Con una producción estimada en 900.000 toneladas, frente a una demanda anual de 1,4 millones, los productores solicitaron al Gobierno la apertura temporal para importar al menos 500.000 toneladas del grano, con el objetivo de garantizar el abastecimiento de insumos básicos para la producción de alimentos.

La advertencia proviene de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), cuyo presidente, Klaus Frerking, señaló que la escasez de maíz no es un problema sectorial aislado, sino un factor que compromete a toda la cadena alimentaria. "El problema del maíz es transversal para todos los bolivianos, porque a partir del maíz se produce proteína animal", afirmó.

El impacto directo se siente en los sectores avícola, porcino y lechero, altamente dependientes del grano como principal fuente energética en la formulación de balanceados. Según explicó Frerking, la brecha entre oferta y demanda se explica, en gran parte, por las limitaciones productivas estructurales, entre ellas la falta de acceso a biotecnología y la prohibición del uso de cultivos transgénicos, que restringen los rendimientos.

"Bolivia necesita 1,4 millones de toneladas de maíz por año. Al no haber biotecnología y no permitir el uso de transgénicos, la producción no alcanza. Este año solo se produjeron 900.000 toneladas, lo que deja un déficit cercano a las 500.000 toneladas", detalló el dirigente.

A este escenario se suma un fenómeno que preocupa al sector: el crecimiento del contrabando. De acuerdo con Frerking, parte del maíz que hoy circula en el país ingresa de manera ilegal, principalmente desde Argentina, y corresponde a grano con eventos biotecnológicos, lo que expone al mercado interno a mayores riesgos sanitarios, comerciales y de informalidad. "Maíz no hay, y el sector está cada vez más expuesto al mercado informal", advirtió.

Ante este panorama, los productores elevaron una solicitud formal al Gobierno central para habilitar, por un período de 90 días, la importación legal de maíz, con el fin de asegurar el suministro a las granjas y evitar interrupciones en la producción de alimentos básicos. "Pedimos que se permita importar maíz de manera legal para que no se corte la producción de proteína animal destinada a todos los bolivianos", sostuvo Frerking.

La preocupación también alcanza al consumidor final. Desde la CAO alertan que, si el precio del maíz continúa en alza por la escasez, el impacto será inevitable en los precios de los alimentos. El pollo podría seguir encareciéndose, la leche enfrentar problemas de disponibilidad y la carne de cerdo registrar nuevos incrementos, dado que el maíz es un insumo clave en toda la cadena de producción.

En ese contexto, el sector insiste en que la apertura a la importación no es una solución estructural, pero sí una medida de emergencia para contener el desabastecimiento y evitar un mayor deterioro en el acceso a alimentos esenciales, mientras se reabre el debate sobre productividad, tecnología y reglas de juego para el cultivo de maíz en el país.

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