Bolivia

Cómo enfrentar al pulgón amarillo: la detección temprana define el futuro del sorgo en Bolivia

Técnicos de campo insisten en un seguimiento minucioso desde la pre-siembra para evitar daños en panojamiento y pérdidas de rendimiento en las zonas productoras.

AgroLatam
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El avance del pulgón amarillo (Schizaphis graminum) vuelve a generar preocupación entre los productores de sorgo en Bolivia, especialmente en regiones donde su presencia ya es recurrente desde hace más de una década. Aunque el insecto es pequeño y suele pasar inadvertido en los primeros días del cultivo, su capacidad de multiplicación y su efecto directo sobre la savia pueden retrasar el crecimiento, debilitar la planta y comprometer la formación del panojo, lo que se traduce en una caída importante del rendimiento.

Para el técnico de campo Henry Luis Vargas, el éxito del control no depende de la cantidad de aplicaciones, sino del momento en que se toman las decisiones. Durante las etapas iniciales y de macollamiento, el sorgo es especialmente vulnerable, y una infestación temprana puede definir el resultado de toda la campaña. Vargas sostiene que el productor debe anticiparse a la plaga desde antes de la siembra, revisando la presencia de malezas hospederas que facilitan el desarrollo del pulgón, como capín sudán, arrocillo y maicillo, tanto en los bordes como dentro del lote.

Cómo enfrentar al pulgón amarillo: la detección temprana define el futuro del sorgo en Bolivia

Una vez instalado el cultivo, el monitoreo debe ser continuo. Las primeras detecciones permiten decidir si corresponde intervenir y con qué estrategia. "Creer que si hacemos hasta cinco aplicaciones se obtendrán mejores rendimientos es incorrecto", advierte el especialista, al señalar que el manejo integrado -que combina medidas culturales, biológicas y químicas- resulta más efectivo que recurrir únicamente a productos fitosanitarios.

El daño más severo asociado al pulgón amarillo es la inhibición del panojamiento, etapa clave para definir el rendimiento final del sorgo. En lotes sin control, el proceso puede quedar prácticamente detenido, con niveles de desarrollo de apenas 10% a 15%. Con un manejo oportuno, en cambio, los ensayos muestran que el cultivo puede alcanzar más del 90% de panojamiento, asegurando una producción más estable y rentable para los agricultores.

Aunque el pulgón amarillo se mantiene como una amenaza constante en todas las zonas productoras del país, la combinación de detección temprana, monitoreo sistemático y manejo integrado se presenta como la estrategia más sólida para proteger la calidad del cultivo y minimizar pérdidas. Para los técnicos, el desafío no es nuevo, pero sí creciente: las campañas se vuelven más exigentes y el éxito depende cada vez más de la capacidad del productor para anticiparse y actuar en el momento justo.

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