Brasil aprueba nueva caña transgénica para elevar productividad
La variedad VerdPRO2 fue autorizada en Brasil y promete reducir pérdidas por plagas y malezas en el cultivo de caña de azúcar.
La Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad de Brasil (CTNBio) aprobó una nueva generación de caña de azúcar modificada genéticamente desarrollada por el Centro de Tecnología de la Caña de Azúcar (CTC). La variedad, denominada VerdPRO2, fue diseñada para combatir el barrenador de la caña y mejorar el control de malezas, en una apuesta por aumentar la productividad del sector de cara a la campaña 2026/27.
Según informó el CTC, la tecnología busca responder a uno de los principales problemas que enfrenta la industria sucroenergética brasileña. El barrenador está presente en gran parte de las áreas cañeras del país y genera pérdidas estimadas en alrededor de R$ 8.000 millones anuales, afectando el rendimiento, el peso de la caña y el contenido de azúcar.
La nueva variedad también apunta a reducir costos en el manejo de malezas. De acuerdo con datos difundidos por la compañía, el control de plantas invasoras demanda más de R$ 6.000 millones por año en herbicidas y operaciones agrícolas en Brasil.
Tecnología para reducir costos y mejorar estabilidad
El sistema VerdPRO2 fue desarrollado para simplificar el control de especies invasoras como pasto bermuda, guinea, cangrejo y señal, consideradas problemáticas en los cañaverales brasileños.
Desde el CTC indicaron que la nueva generación presenta menor riesgo de fitotoxicidad, mayor estabilidad durante el ciclo del cultivo y compatibilidad con más de 14 productos utilizados en el manejo agrícola.
La empresa explicó además que, una vez finalizados los trámites regulatorios y legales, la introducción comercial de esta tecnología comenzará junto a productores y clientes seleccionados, con el objetivo de validar sus resultados en condiciones reales de producción.
El lanzamiento comercial está previsto para la cosecha 2026/27, en un contexto donde Brasil busca sostener su liderazgo global en azúcar y etanol, al tiempo que aumenta la eficiencia de sus áreas productivas.
La primera generación de esta tecnología había sido presentada en 2017 y forma parte de la estrategia del CTC para desarrollar soluciones capaces de duplicar la productividad de la caña de azúcar hacia 2040.

