Brasil evalúa subir aranceles al cacao y acortar reintegros
Ante la caída de los precios internos, el gobierno analiza elevar el impuesto a las importaciones y reducir de dos años a seis meses el plazo para exportar derivados. La industria advierte riesgos.
El gobierno de Brasil abrió un nuevo frente de debate en la cadena cacaotera. Tras suspender temporalmente las importaciones de cacao provenientes de Costa de Marfil, ahora analiza dos medidas adicionales para responder al reclamo de los productores locales, que denuncian una fuerte caída de los precios en el mercado interno.
La principal iniciativa en estudio es la revisión del régimen de reintegro, mecanismo que permite a la industria importar cacao sin pagar impuestos siempre que procese la materia prima y exporte derivados como chocolate o manteca de cacao dentro de un plazo determinado. Actualmente, las empresas disponen de hasta dos años para concretar la exportación sin tributar aranceles. El Ejecutivo propone reducir ese período a seis meses.
En paralelo, también se evalúa elevar el impuesto a la importación de cacao del 9 % al 20 %, una decisión que impactaría sobre el ingreso de granos provenientes de países como Ghana y Ecuador. El tema podría tratarse en una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo de Gestión (Gecex) de la Cámara de Comercio Exterior (Camex), aunque el gobierno aún no confirmó oficialmente la resolución.
El ministro de Agricultura, Carlos Fávaro, reconoció públicamente que ambas alternativas están bajo análisis. El planteo oficial apunta a contener la presión bajista sobre el precio del cacao en grano dentro del país, en un contexto de volatilidad internacional y mayor competencia externa.
Desde el lado productivo, el argumento central es que el sistema de reintegro estaría siendo utilizado por la industria para generar reservas regulatorias que, en la práctica, terminarían presionando los valores internos a la baja. Fuentes del sector indicaron que una eventual modificación podría instrumentarse mediante medida provisional o resolución de la Camex.
La reacción de la industria no tardó en llegar. La presidenta de la Asociación Nacional de Industrias de Procesamiento de Cacao (AIPC), Anna Paula Losi, calificó las propuestas como poco efectivas para resolver el problema estructural de precios. Según advirtió, reducir el plazo de exportación a seis meses sería inviable desde el punto de vista operativo y financiero. "Ninguna industria puede importar, procesar y vender en seis meses", sostuvo.
La AIPC también alertó que un aumento del arancel al 20 % comprometería la competitividad internacional del sector procesador brasileño. Brasil no es autosuficiente en la producción de almendras de cacao y, en promedio, las importaciones representan cerca del 16 % del volumen procesado en los últimos cinco años. Limitar ese flujo, sostienen, podría afectar la estabilidad de la cadena.
La entidad propuso en cambio medidas de apoyo directo a los productores, como mecanismos de precios mínimos, políticas de acopio estratégico y ampliación de líneas de crédito, evitando trasladar el ajuste a la industria exportadora.
En paralelo, la suspensión de las compras a Costa de Marfil generó tensiones diplomáticas. Fuentes oficiales señalaron que la auditoría técnica realizada en África no habría detectado problemas sanitarios relevantes, mientras que el embajador marfileño en Brasilia solicitó explicaciones formales a la Cancillería brasileña.
El desenlace del debate tendrá implicancias no solo para el mercado interno brasileño, sino también para el comercio regional de cacao en América Latina y África, en un momento en que la volatilidad de precios y las políticas comerciales vuelven a ganar protagonismo en las cadenas agroindustriales.

