Brasil siembra maíz fuera de ventana y crece el cambio hacia sorgo
El atraso en la cosecha de soja dejó millones de hectáreas sin sembrar. Productores deben decidir si arriesgan con maíz tardío o migran a cultivos alternativos.
El calendario agrícola comenzó a jugar en contra del maíz de segunda cosecha en Brasil. Con el cierre de febrero terminó el período considerado más seguro para implantar el cereal en gran parte del país, pero millones de hectáreas todavía siguen sin sembrarse debido a los retrasos en la cosecha de soja 2025/26.
Las lluvias persistentes en varias regiones productoras frenaron la recolección de soja durante semanas y empujaron el calendario de siembra del maíz más allá del momento ideal. El resultado es un escenario en el que muchos productores deben decidir entre sembrar el cereal fuera de la ventana recomendada o cambiar de cultivo para reducir riesgos productivos.
De acuerdo con estimaciones del mercado, entre 3,5 y 4 millones de hectáreas que normalmente se destinan a la safrinha aún no fueron sembradas, lo que aumenta la incertidumbre sobre el resultado final de la campaña.
Los datos de seguimiento de cultivos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) muestran que hacia finales de febrero solo el 64,9% del área prevista estaba implantada, lo que significa que todavía faltaban cerca de 6 millones de hectáreas para alcanzar la proyección oficial de 17,8 millones de hectáreas.
A medida que avanza marzo, el margen de seguridad productiva se reduce. El maíz sembrado fuera de tiempo suele enfrentar mayor exposición a períodos secos al final del ciclo y a posibles heladas, factores que históricamente afectan el potencial de rendimiento de la safrinha.
Sin embargo, abandonar el cultivo tampoco resulta sencillo para muchos agricultores. Una parte importante de los productores ya adquirió semillas, fertilizantes nitrogenados y otros insumos, lo que hace que el cambio de estrategia implique asumir nuevos costos y reorganizar la planificación productiva.
Por esa razón, en varias regiones del país la decisión será seguir sembrando maíz aunque implique trabajar fuera de la ventana ideal, ajustando el manejo del cultivo para reducir riesgos.
Entre las estrategias que comienzan a aparecer en el campo se encuentran reducir la densidad de plantas y disminuir las dosis de fertilización, concentrando el uso de insumos en los lotes sembrados dentro del período óptimo.
Aun así, el retraso en el calendario está generando un espacio creciente para cultivos alternativos, especialmente el sorgo, que en los últimos años viene ampliando su presencia en distintas zonas productoras.
El sorgo gana superficie en Brasil ante el retraso en la siembra del maíz safrinha.
Este cereal presenta mayor flexibilidad en la fecha de siembra, requiere menos inversión en manejo y en muchos casos ofrece una buena relación entre costos y rendimiento, lo que lo convierte en una alternativa atractiva cuando la ventana del maíz se acorta.
En estados como Goiás, Minas Gerais y São Paulo, técnicos del sector ya observan una migración gradual de superficie hacia el sorgo, especialmente en las áreas donde la soja se cosechó con mayor atraso.
El impacto del retraso también se siente en el sur del país. En algunas regiones de Paraná, la cosecha de soja avanzaba a finales de febrero muy por debajo del ritmo habitual, lo que demoró el inicio de la siembra de maíz.
Situaciones similares se registraron en Mato Grosso, el principal estado productor del cereal en Brasil. Allí, las lluvias interrumpieron durante varios días los trabajos de campo y empujaron una parte relevante del área de maíz fuera del período recomendado.
Los analistas advierten que esta situación puede reflejarse en menores rendimientos promedio o incluso en una reducción del área final sembrada, dos factores que podrían modificar las previsiones productivas de la campaña.
Las estimaciones más recientes ya muestran algunos ajustes. La consultora Safras & Mercado redujo su previsión de producción para la segunda cosecha brasileña a 100,6 millones de toneladas, alrededor de un millón de toneladas menos que lo proyectado previamente.
La Conab también corrigió su estimación entre enero y febrero, pasando de 110,4 millones de toneladas a 109,2 millones, reflejando el impacto del atraso en la implantación del cultivo.
El mercado ya comienza a incorporar estas señales. En la Bolsa B3 de Brasil, los contratos de maíz con vencimiento en julio y septiembre de 2026 mostraron subas recientes y se acercan a R$70 por saco, por encima de los niveles registrados semanas atrás.
El movimiento responde a la percepción de que cualquier retraso importante en la siembra o reducción en el potencial productivo de la safrinha puede tensionar la oferta del cereal.
Brasil es actualmente uno de los mayores exportadores de maíz del mundo, por lo que los cambios en su producción tienen impacto directo en el mercado internacional.
Durante las próximas semanas se definirá buena parte del escenario final. El ritmo de la cosecha de soja, las condiciones climáticas y las decisiones de los productores determinarán cuántas hectáreas de maíz se sembrarán finalmente y cuánto espacio ganarán los cultivos alternativos en la campaña.

