Agricultura

Brasil produce soja récord, pero pierde miles de millones por falta de silos

El déficit de más de 130 millones de toneladas de almacenamiento obliga a vender la cosecha en el peor momento y eleva los costos de toda la cadena agrícola.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Brasil atraviesa una nueva etapa de cosechas récord de soja, pero el crecimiento de la producción avanza más rápido que la construcción de silos. Esa diferencia generó un déficit de almacenamiento superior a los 130 millones de toneladas, un problema que incrementa los costos logísticos, reduce el margen de los productores y obliga a comercializar parte de la cosecha cuando los precios son menos favorables. Especialistas del sector advierten que la falta de infraestructura ya representa uno de los principales desafíos para la competitividad del agro brasileño.

Los números reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con Datagro, la producción nacional de cereales creció un promedio del 6,5% anual durante la última década, mientras que la capacidad de almacenamiento estático avanzó apenas 4% por año. Como consecuencia, la infraestructura quedó rezagada frente al aumento de la producción y miles de establecimientos rurales carecen de espacio suficiente para conservar sus granos.

Sin capacidad para almacenar la soja, muchos productores se ven obligados a vender inmediatamente después de la cosecha, cuando la oferta es abundante y las cotizaciones suelen ubicarse en sus niveles más bajos. Esa situación reduce el poder de negociación del agricultor y limita la posibilidad de esperar mejores oportunidades comerciales.

La falta de silos también encarece la logística y presiona toda la cadena

Desde Aprosoja Brasil sostienen que ampliar la infraestructura de almacenamiento es una necesidad estratégica, especialmente en el Centro-Oeste, donde se concentra gran parte de la producción y las distancias hasta los puertos son considerablemente mayores.

El director ejecutivo de la entidad, Fabrício Rosa, señaló que disponer de silos en las propias explotaciones permite al productor administrar mejor el momento de la venta, conservar la calidad del grano y reducir la dependencia de la capacidad disponible en terceros.

El impacto económico ya es significativo. Según una estimación del analista de mercado Carlos Cogo, los productores rurales habrían perdido alrededor de 9.000 millones de reales durante los últimos cuatro años como consecuencia de la insuficiente capacidad de almacenamiento. El especialista sostiene que una inversión equivalente habría permitido incorporar cerca de 100 millones de toneladas de capacidad estática, reduciendo prácticamente el déficit estructural del país.

Las consecuencias también se trasladan a la logística. Cuando no existen silos suficientes en las propiedades rurales, una gran parte de la producción debe salir al mismo tiempo hacia centros de acopio, terminales ferroviarias y puertos. Esto incrementa la demanda de transporte, eleva el costo de los fletes y genera demoras en toda la cadena.

A ello se suma que, en numerosos casos, la soja llega a las plantas receptoras con mayor humedad e impurezas, lo que exige procesos adicionales de secado y limpieza. El exceso de volumen durante la cosecha también reduce la eficiencia operativa de los centros de almacenamiento y puede afectar el rendimiento y la calidad del grano.

Aunque el Plan Cosecha 2026/27 redujo al 9,5% la tasa de interés para financiar la construcción y ampliación de almacenes, referentes del sector consideran que el acceso al crédito todavía resulta insuficiente para acelerar las inversiones que requiere el país.

Con la producción brasileña proyectada para continuar en expansión, el desafío ya no pasa únicamente por producir más soja, sino por contar con la infraestructura necesaria para almacenarla, preservar su calidad y comercializarla en el momento más conveniente. Para el sector, cerrar esa brecha será determinante para mejorar la rentabilidad de los productores y sostener la competitividad de Brasil en el mercado mundial de granos.

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