Insumos Agrícolas

Brasil demora la compra de fertilizantes y el maíz entra en una etapa decisiva

Las importaciones de nitrogenados caen cerca de 20% en 2026 y los compradores esperan mejores condiciones, mientras se acerca la reposición para el maíz.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Brasil llega a una etapa decisiva para asegurar fertilizantes nitrogenados para el maíz con un ritmo de importaciones cerca de 20% inferior al registrado en el mismo período de 2025, según un análisis de StoneX. La cautela de los compradores llevó las adquisiciones, medidas por su contenido de nitrógeno, al nivel más bajo de los últimos seis años y abre interrogantes sobre la reposición de existencias en los próximos meses, justo cuando el mercado deberá prepararse para las necesidades de aplicación del cereal.

La disminución comprende productos centrales para la nutrición de los cultivos, como urea, sulfato de amonio y nitrato de amonio. Tomás Pernías, analista de inteligencia de mercado de StoneX, señaló que la reposición de los inventarios avanza lentamente y que los compradores brasileños mantienen una posición particularmente cautelosa durante un período importante para cerrar adquisiciones.

La urea cae 23% y Brasil posterga decisiones

Los números muestran con claridad el freno de las compras. Entre enero y agosto, Brasil importó 2,8 millones de toneladas de urea, un 23% menos que durante los mismos ocho meses del año anterior. En nitrato de amonio, la reducción fue todavía mayor: las adquisiciones alcanzaron 519.000 toneladas, con una caída interanual del 25%.

El mercado espera que la actividad pueda acelerarse durante la segunda mitad del año, cuando los compradores comiencen a asegurar cargamentos para recomponer inventarios destinados a la siembra del maíz. Hasta ahora, sin embargo, la estrategia predominante parece ser esperar. La posibilidad de conseguir mejores condiciones comerciales explica parte de esa cautela, aunque prolongar demasiado las decisiones también puede generar nuevos riesgos.

Una de las variables que podría modificar el mercado es China. Un eventual incremento de las exportaciones chinas de urea durante los próximos meses ampliaría la disponibilidad internacional y podría resultar favorable para los compradores brasileños. Sin embargo, StoneX advierte que todavía existen factores capaces de sostener las cotizaciones y que, por lo tanto, una baja de precios no está asegurada.

Entre ellos aparece la situación del estrecho de Ormuz, donde el tráfico continúa reducido, además de los elevados costos del gas natural, una materia prima fundamental para la fabricación de fertilizantes nitrogenados. A esto se suma la incertidumbre sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y sobre la evolución del conflicto durante el último trimestre del año.

Esperar demasiado también puede encarecer las compras

El calendario agrega otro elemento de presión. A medida que avance el año, Estados Unidos también deberá comenzar a recomponer existencias para su próxima campaña agrícola. Si la demanda estadounidense aumenta mientras Brasil todavía tiene volúmenes importantes por contratar, los compradores de ambos hemisferios podrían terminar compitiendo por los mismos cargamentos disponibles en el mercado internacional.

Esa posibilidad convierte los tiempos de compra en una variable estratégica. Para Brasil, uno de los principales consumidores mundiales de fertilizantes y con una agricultura fuertemente dependiente del abastecimiento externo, no alcanza con observar únicamente la evolución del precio internacional: también importa asegurar disponibilidad suficiente antes de los períodos de mayor demanda.

El maíz ocupa un lugar central en esa ecuación. Las aplicaciones de nitrógeno son determinantes dentro del manejo nutricional del cereal y la necesidad de recomponer inventarios debería impulsar nuevas compras durante los próximos meses. El interrogante es cuánto tiempo podrán mantenerse cautelosos los importadores antes de que la proximidad de la campaña obligue a acelerar las contrataciones.

Por ahora, el mercado brasileño mantiene una estrategia de espera frente a la posibilidad de mejores condiciones internacionales. Pero la combinación de menores importaciones acumuladas, incertidumbre geopolítica, costos elevados de producción de fertilizantes y una futura demanda del hemisferio norte deja un margen cada vez más estrecho. Brasil podría encontrar oportunidades si aumenta la oferta mundial de urea, aunque postergar demasiado las compras también podría obligarlo a competir por cargas en un momento de mayor demanda.

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