Brasil cambia la forma de sembrar caña: así busca duplicar la producción al 2040
Una nueva unidad en São Paulo impulsa semillas sintéticas y tecnología para transformar la producción cañera, con impacto en costos, logística y sustentabilidad.
El Centro Tecnológico de la Caña de Azúcar (CTC) inauguró el jueves 16 de abril en Piracicaba, São Paulo, la primera Unidad de Producción de Semillas (UPS), una infraestructura clave para avanzar hacia el objetivo de duplicar la productividad de la caña de azúcar hacia 2040, en un movimiento que puede redefinir la eficiencia del sector en Brasil.
La instalación demandó más de 100 millones de reales y fue desarrollada en 15 meses. Con una superficie de 10.000 m², la unidad tiene capacidad inicial para abastecer hasta 500 hectáreas anuales, con potencial de expansión a medida que crezca la adopción tecnológica.
Un salto tecnológico en la producción cañera
La UPS habilita la aplicación a gran escala de semillas sintéticas, una innovación que reemplaza el sistema tradicional basado en caña trozada. Este cambio introduce un modelo más liviano, estandarizado y preciso, con impacto directo en la eficiencia productiva.
El desarrollo forma parte de una estrategia de largo plazo del CTC, que integra mejoramiento genético, biotecnología y ciencia de datos, con el objetivo de elevar el rendimiento sin expandir la superficie cultivada.
Desde la compañía destacan que esta tecnología se viene desarrollando desde 2013, con un equipo de 150 especialistas y una inversión acumulada cercana a 1.000 millones de reales, hasta alcanzar su etapa comercial.
Menos costos, más eficiencia y menor impacto ambiental
Uno de los cambios más significativos es la reducción del volumen necesario para implantar el cultivo: se pasa de 16 toneladas de caña por hectárea a solo 400 kilos de semillas, lo que redefine la logística y los costos operativos.
Además, el sistema permite reducir la propagación de plagas y enfermedades, mejorar la uniformidad de los lotes y acelerar la incorporación de nuevas variedades, factores que inciden directamente en los rindes.
El impacto también se extiende al plano ambiental: la tecnología contribuye a disminuir el consumo de diésel, reducir la compactación del suelo y bajar la huella de carbono de la producción.
Otro punto relevante es la eliminación de viveros, lo que libera cerca del 5% del área agrícola actualmente destinada a la producción de plántulas, equivalente a unas 500.000 hectáreas.
Desde el sector remarcan que este avance no solo mejora la competitividad de Brasil en caña de azúcar y bioenergía, sino que también abre la puerta a la exportación de tecnología agrícola hacia otros países tropicales.

