Brasil acelera inversiones para reducir su dependencia de fertilizantes
La dependencia externa y las tensiones geopolíticas reactivan el interés por fusiones y adquisiciones en fertilizantes, azúcar y bioenergía.
Brasil comienza a reactivar el interés por nuevas fusiones y adquisiciones en el sector de los fertilizantes luego de un fuerte freno en las operaciones registrado durante 2025. El deterioro geopolítico global, la elevada dependencia de importaciones y la necesidad de garantizar el abastecimiento para el agronegocio brasileño volvieron a colocar al sector en el centro de las estrategias empresariales e industriales del país.
De acuerdo con un relevamiento exclusivo de KPMG divulgado por el diario Valor, las operaciones de fusiones y adquisiciones vinculadas a fertilizantes, azúcar y etanol cayeron cerca del 50% en 2025. En fertilizantes se concretaron apenas cinco transacciones frente a las nueve registradas en 2024, mientras que el sector sucroenergético pasó de tres operaciones a solo una en el último año.
El escenario estuvo marcado por altos costos financieros, menor acceso al crédito agrícola, márgenes más ajustados y riesgos logísticos internacionales, factores que enfriaron el apetito inversor. Sin embargo, especialistas consideran que 2026 podría marcar el inicio de un nuevo ciclo de negocios.
El conflicto global vuelve estratégico al mercado de fertilizantes
La preocupación por la seguridad del suministro ganó fuerza tras las tensiones en Medio Oriente y las amenazas sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de fertilizantes y materias primas químicas.
La situación recordó el impacto que había generado la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, cuando el mercado global de fertilizantes sufrió fuertes alteraciones de precios y disponibilidad.
Según Giovana Araújo, socia de KPMG y líder del sector agroindustrial de la consultora en Brasil y América, el país enfrenta una vulnerabilidad estructural debido a su fuerte dependencia externa.
Datos de la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA) muestran que el país importó el 93% de sus necesidades de fertilizantes en 2025, una cifra que mantiene en alerta tanto al gobierno como al sector privado.
Entre enero y abril de 2026, el volumen importado de fertilizantes nitrogenados y fosfatados cayó un 4%, aunque el gasto total aumentó un 16% y alcanzó los 4.300 millones de dólares, impulsado por el aumento de costos logísticos y la volatilidad internacional.
Frente a ese panorama, Brasil comenzó a reforzar inversiones domésticas. Petrobras retomó proyectos vinculados a fertilizantes nitrogenados y reactivó plantas industriales, mientras grupos privados nacionales e internacionales ampliaron apuestas en potasio, fosfatos e infraestructura logística.
El avance de inversiones cuenta además con apoyo creciente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que impulsa proyectos considerados estratégicos para reducir la dependencia externa.
Bioenergía y fertilizantes biológicos ganan protagonismo
El mercado también empieza a mirar con atención nuevas oportunidades ligadas a fertilizantes biológicos y organominerales, segmentos que vienen creciendo impulsados por demandas de sostenibilidad y reducción de costos productivos.
KPMG observa un cambio en el perfil de las operaciones. En lugar de grandes adquisiciones transformadoras, el mercado comenzó a priorizar movimientos más pequeños y estratégicos, orientados a eficiencia operativa, integración logística y posicionamiento tecnológico.
La tendencia también alcanza al negocio del azúcar y el etanol, aunque allí el panorama sigue siendo más cauteloso por la volatilidad de precios, el elevado endeudamiento y la sensibilidad del sector a los ciclos financieros.
Aun así, la expansión de la bioenergía y las nuevas rutas de descarbonización aparecen como motores capaces de estimular futuras asociaciones, adquisiciones e inversiones vinculadas a combustibles renovables y agricultura sostenible.
Los analistas creen que el próximo ciclo de negocios en Brasil estará mucho más orientado a activos estratégicos, seguridad de suministro y creación de valor agregado, en un contexto donde la geopolítica y la transición energética pasan a tener cada vez más influencia sobre las decisiones del agronegocio mundial.

