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Brasil prepara a sus fruticultores para dar el salto exportador con foco en certificaciones internacionales

Proyectos impulsados por Sebrae buscan adaptar fincas y plantas de empaque a los estándares exigidos por los mercados externos, con GlobalG.A.P. como eje para abrir nuevas oportunidades comerciales.

Brasil avanza en la profesionalización de su oferta frutícola con destino internacional a través de dos proyectos coordinados por Sebrae, orientados a preparar a productores y empacadoras para cumplir con los requisitos técnicos y de certificación que demandan los compradores externos.

Las iniciativas apuntan a estructurar toda la cadena, desde la producción en campo hasta la clasificación, empaque y comercialización, con especial énfasis en certificaciones como GlobalG.A.P., LocalG.A.P. y otros esquemas complementarios requeridos según el mercado de destino.

Uno de los proyectos se desarrolla junto al Servicio Nacional de Aprendizaje Rural (Senar) y la Federación de Agricultura del Estado de Rio Grande do Sul (Farsul). Según explicó Angélica Brandalise, gerente de proyectos de Sebrae Serra Gaúcha, el objetivo es que los participantes estén en condiciones de operar directamente en mercados de exportación.

"El trabajo abarca desde la definición de precios para exportación hasta la adecuación de fincas y empaques a certificaciones internacionales, además del desarrollo de materiales en otros idiomas, la planificación logística y la creación de sitios web para promoción comercial", detalló Brandalise.

El proyecto incluye productores y empresas con potencial exportador. Las actividades comenzaron en el segundo semestre del año y se espera que impacten en la próxima cosecha, cuando algunos participantes podrían concretar sus primeras operaciones internacionales. En ese marco, los productores ya realizaron simulaciones de presentaciones comerciales ante compradores externos, con la guía de un especialista en exportaciones, para fortalecer habilidades de comunicación y negociación.

Entre las empresas involucradas se encuentra una firma frutícola de Caxias do Sul, que participa junto a 17 productores asociados en el inicio del proceso de certificación. Desde la empresa explicaron que el interés por exportar surgió tras varias campañas con alta oferta en el mercado interno, lo que acentúa la competencia y presiona los precios en un producto de venta estacional y rápida rotación.

El foco productivo está puesto en caqui, y mientras los productores avanzan en LocalG.A.P., la planta de empaque trabaja para obtener la certificación GlobalG.A.P.. El proceso implica ajustes en las prácticas de manejo, mayor control documental y registros detallados en campo, además de criterios de selección de productores que consideren perfiles productivos estables y la continuidad generacional en las fincas.

En paralelo, Sebrae desarrolla un segundo proyecto junto a otra empresa frutícola, que involucra a 10 productores. En este caso, los costos se reparten en partes iguales entre Sebrae y la empresa, y los equipos técnicos realizan visitas a campo con listas de verificación, preparando a los productores para auditorías externas.

Desde la firma participante destacaron que el caqui es el principal cultivo con potencial exportador y subrayaron la importancia de la trazabilidad total, una exigencia clave en los mercados internacionales. "Si aparece una no conformidad en destino, debemos poder demostrar exactamente de dónde provino ese producto", explicaron.

Actualmente, la empresa ya exporta fruta a España, Canadá y Argentina, y la estrategia apunta a consolidar esos destinos antes de avanzar hacia nuevos mercados.

Con estos proyectos, Brasil busca ordenar su oferta frutícola exportable, elevar estándares productivos y reducir barreras de acceso, en un contexto donde la certificación, la transparencia y la trazabilidad se vuelven factores decisivos para competir en los mercados globales.

Agrolatam.com
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