Detectan en Brasil una nueva maleza resistente al glifosato y preocupa al agro
Investigadores confirmaron resistencia en varias especies, incluido un caso inédito a nivel mundial. El hallazgo complica el control de malezas en sistemas agrícolas dependientes del herbicida.
Un estudio realizado por científicos de la Universidade Federal de São Carlos (UFSCar) confirmó la aparición de nuevas malezas resistentes al glifosato en sistemas agrícolas de Brasil, incluido el primer registro mundial de resistencia en la especie Solanum americanum. El hallazgo genera preocupación en el sector agropecuario, ya que el herbicida es uno de los más utilizados en el país y en gran parte del mundo para el control de malezas.
La investigación se originó a partir de reportes de productores citrícolas que detectaron fallas recurrentes en el control químico después de aplicar dosis habituales de herbicidas. Los científicos recolectaron semillas de plantas sobrevivientes en plantaciones de naranja y lima Tahití, y realizaron ensayos en laboratorio para evaluar la respuesta de distintas especies al glifosato.
El uso intensivo de glifosato favorece la aparición de malezas resistentes en distintos sistemas agrícolas
Los resultados confirmaron que Solanum americanum, una especie que hasta ahora no estaba asociada a resistencia, desarrolló la capacidad de sobrevivir a aplicaciones del herbicida. El descubrimiento amplía la lista de malezas problemáticas en Brasil y refuerza la preocupación por el aumento de la resistencia en sistemas agrícolas con fuerte dependencia de un mismo modo de acción.
Además del nuevo caso, el estudio también confirmó resistencia en especies ya conocidas por su comportamiento problemático, como Conyza bonariensis, Digitaria insularis y Chloris elata, malezas que desde hace años representan un desafío en cultivos extensivos y frutales debido a su menor sensibilidad al glifosato.
Solanum americanum fue identificada por primera vez con resistencia al glifosato a nivel mundial
En otras especies, como Amaranthus hybridus y Tridax procumbens, el herbicida aún mostró eficacia en las condiciones evaluadas. Sin embargo, los investigadores detectaron señales de alerta en Bidens pilosa, donde algunas poblaciones presentaron menor mortalidad, lo que podría indicar el inicio de un proceso de adaptación.
Para confirmar la resistencia, los científicos realizaron análisis bioquímicos sobre la vía del shikimato, el mecanismo metabólico que el glifosato bloquea para impedir el crecimiento de las plantas. En especies susceptibles, la aplicación del herbicida provoca una fuerte acumulación de ácido shikímico, señal de que el metabolismo fue interrumpido. En cambio, las poblaciones resistentes mostraron niveles mucho más bajos, lo que indica que el proceso metabólico continúa activo pese al tratamiento.
Este resultado demuestra que la supervivencia de las malezas no es casual, sino consecuencia de adaptaciones fisiológicas que reducen la eficacia del herbicida, un fenómeno que suele aparecer cuando se repite el uso del mismo producto durante varios años.
Los ensayos de laboratorio permitieron confirmar la resistencia mediante análisis metabólicos
El trabajo también advirtió que el problema no se limita a una sola especie. En zonas productoras donde se realizaron los relevamientos, como Araras, Cordeirópolis, Mogi-Mirim y Olímpia, se detectaron campos con dos a cinco especies resistentes coexistiendo, lo que complica aún más el manejo, ya que una estrategia eficaz para una maleza puede no funcionar para otra.
Los investigadores señalaron que el uso repetido de glifosato no solo favorece la selección de plantas resistentes, sino que también puede afectar microorganismos del suelo, como bacterias y hongos que participan en el ciclo de nutrientes, lo que podría impactar en la fertilidad y la productividad a largo plazo.
Frente a este escenario, el estudio remarca la necesidad de adoptar manejo integrado de malezas, combinando herbicidas con distintos modos de acción, prácticas culturales y controles mecánicos para reducir la presión de selección y prolongar la eficacia de las herramientas disponibles.
El trabajo fue desarrollado con apoyo de instituciones científicas brasileñas y forma parte de programas de investigación orientados a mejorar el control de plagas y enfermedades en la agricultura. Los resultados refuerzan una preocupación creciente en el sector: mantener la eficiencia de los herbicidas en un contexto donde las malezas evolucionan cada vez más rápido y obligan a replantear las estrategias de manejo en los sistemas productivos modernos.

