Agricultura

El arroz pierde área en Brasil: los números ya no cierran para muchos productores

Rio Grande do Sul proyecta otra reducción de la superficie arrocera en 2026/27. Bajos precios, crédito difícil y costos elevados condicionan la siembra.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Rio Grande do Sul, principal región arrocera de Brasil, proyecta sembrar 861.700 hectáreas de arroz durante la campaña 2026/27, un 3,4% menos que las 891.900 hectáreas del ciclo anterior, según la intención de siembra presentada este lunes 31 de agosto por el Instituto Rio Grandense do Arroz (Irga) durante la 49ª Expointer. La nueva reducción importa porque llega después de una caída del 8,06% en la campaña pasada y encuentra a numerosos productores con dificultades financieras, precios que no alcanzan para cubrir los costos y menor margen para financiar una nueva siembra.

El ajuste previsto equivale a unas 30.200 hectáreas menos de arroz en apenas una campaña. Sin embargo, la Federación de Asociaciones de Arroceros de Rio Grande do Sul (Federarroz) considera que el recorte podría terminar siendo superior. Su presidente, Denis Dias Nunes, señaló que la estimación del Irga debería interpretarse como el máximo que podría alcanzar el cultivo y que las decisiones definitivas dependerán de variables financieras y climáticas que todavía generan incertidumbre entre los productores.

Entre las principales dificultades aparecen el acceso al crédito y las condiciones para renegociar las deudas acumuladas. Después de un período prolongado de baja rentabilidad, parte de los establecimientos debe definir la próxima campaña con menor capacidad financiera. A eso se suma la incertidumbre sobre cómo actuarán los bancos frente a las necesidades de capital de trabajo. La relación entre el precio recibido por el arroz y el costo necesario para producirlo se convirtió así en uno de los principales límites para sostener la superficie.

Crédito y El Niño pueden profundizar el recorte del arroz

Federarroz incorpora además un factor que podría alterar la superficie finalmente implantada: El Niño y sus posibles efectos sobre las condiciones de siembra. Nunes advirtió que el fenómeno podría dificultar considerablemente las tareas durante esta campaña. En un sistema donde el manejo del agua y la oportunidad de las labores tienen un peso decisivo, las condiciones meteorológicas de los próximos meses serán determinantes para comprobar cuánto de las 861.700 hectáreas previstas logra efectivamente implantarse.

La reducción no comenzó ahora. La superficie arrocera del Estado ya había retrocedido 8,06% durante la campaña 2025/26, por lo que una nueva baja confirmaría un segundo ciclo consecutivo de ajuste. Más que una decisión exclusivamente agronómica, el movimiento refleja la necesidad de los establecimientos de adaptar sus esquemas productivos frente a márgenes estrechos y restricciones financieras. Para un Estado que concentra buena parte de la producción brasileña de arroz, cada reducción de superficie también modifica la estructura productiva de las tierras bajas.

Ese cambio puede observarse en la presencia de la soja. Para 2026/27, el Irga estima una intención de siembra de aproximadamente 431.000 hectáreas de soja en tierras bajas tradicionalmente vinculadas al arroz, aunque esa superficie también sería 1,3% inferior a la temporada previa. El instituto considera que los datos confirman una adopción consolidada de la rotación entre cultivos y un sistema agrícola cada vez más integrado.

La incorporación de soja no responde únicamente a la búsqueda de una alternativa comercial. Según el Irga, su utilización dentro de las rotaciones puede aportar mejoras en la estructura del suelo, fijación biológica de nitrógeno y herramientas adicionales para el manejo fitosanitario. Estos beneficios permiten reorganizar los lotes arroceros y mejorar la eficiencia de los sistemas productivos, especialmente cuando la rentabilidad obliga a analizar con mayor precisión qué cultivo ocupará cada superficie.

Menos hectáreas, pero Brasil no enfrenta un problema de abastecimiento

La reducción proyectada podría generar interrogantes sobre la disponibilidad de arroz en el mercado brasileño, aunque desde Federarroz descartan por ahora un escenario de escasez. La entidad sostiene que el país llegará al período 2026/27 con uno de los mayores stocks de transición registrados, suficiente para compensar el menor volumen que podría derivarse de la reducción de la superficie sembrada.

La diferencia entre disponibilidad y rentabilidad resulta clave. Que exista arroz suficiente para abastecer el consumo interno no significa necesariamente que las condiciones económicas sean favorables para quien lo produce. Precisamente, el nivel de existencias puede ejercer presión sobre las cotizaciones y prolongar el escenario de márgenes ajustados, mientras los agricultores deben afrontar los desembolsos correspondientes a una nueva campaña.

Las cifras presentadas por el Irga todavía corresponden a una intención de siembra y podrán modificarse a medida que avance la implantación. El relevamiento se realiza mediante la red de oficinas regionales del instituto y exige una muestra mínima equivalente al 65% de la superficie cultivada de cada municipio analizado. Durante el seguimiento de la campaña, la cobertura supera el 80% del área efectivamente sembrada.

La atención estará puesta ahora en cuánto de las 861.700 hectáreas previstas termina llegando a los lotes. Con productores que todavía absorben las consecuencias de varias campañas de baja rentabilidad, dudas sobre el crédito y un escenario climático que puede dificultar las labores, Federarroz ya anticipa que el número definitivo podría quedar por debajo de la primera estimación oficial.

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