Brasil

El glifosato enfrenta su mayor amenaza judicial en Brasil

La Justicia recibió un pedido para prohibir totalmente el glifosato en Brasil, un herbicida clave para soja, maíz y algodón que mueve millones en el agro.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Brasil abrió una discusión que podría modificar el funcionamiento de una de las agriculturas más grandes del planeta. El Ministerio Público del Trabajo (MPT) presentó una acción judicial para pedir la prohibición total del glifosato, el herbicida más utilizado en el país y una herramienta central para los sistemas productivos de soja, maíz y algodón.

La demanda solicita suspender el registro, fabricación, comercialización, importación y exportación del producto y sus derivados en todo el territorio brasileño. La presentación judicial apunta contra la Unión y contra la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), responsable de autorizar el uso de agroquímicos en el país.

El planteo generó fuerte repercusión porque Brasil es uno de los mayores consumidores mundiales de herbicidas y buena parte de su producción agrícola depende del glifosato para sostener rendimientos y sistemas de siembra directa.

La causa judicial se apoya en nuevos cuestionamientos científicos

Los fiscales sostienen que existen riesgos para la salud humana, especialmente entre trabajadores rurales expuestos al producto durante aplicaciones agrícolas. También mencionan posibles daños ambientales relacionados con contaminación de agua y suelos.

Uno de los argumentos centrales del expediente está vinculado a un reciente giro en el debate científico internacional.

La revista Regulatory Toxicology and Pharmacology retiró un estudio publicado en el año 2000 que durante décadas fue utilizado como referencia por organismos regulatorios y empresas químicas para defender la seguridad del glifosato.

La retractación del trabajo se produjo luego de cuestionamientos éticos y sospechas de conflictos de interés vinculados a los autores originales.

A partir de ese antecedente, el Ministerio Público brasileño sostiene que la base científica utilizada para sostener la autorización comercial del herbicida perdió consistencia y debe ser revisada nuevamente.

"El organismo competente debe reevaluar los riesgos cuando existen alertas internacionales sobre pesticidas", afirmó el fiscal Leomar Daroncho.

El posible impacto alcanza a soja, maíz y algodón

La posibilidad de restricciones al glifosato preocupa especialmente al sector agrícola brasileño debido al peso que tiene el herbicida dentro del modelo productivo actual.

Según estudios de Embrapa Medio Ambiente, los herbicidas representan cerca del 59 % de todas las ventas de agroquímicos en Brasil. Gran parte de la soja, el maíz y el algodón utilizan semillas modificadas genéticamente para resistir aplicaciones del producto.

Brasil además concentra algunas de las áreas agrícolas más grandes del mundo y es líder global en exportación de soja y otros commodities.

El debate también volvió a poner el foco sobre los límites permitidos de glifosato en agua potable. Un informe de Pesticide Atlas indicó que Brasil autoriza niveles mucho más elevados que los aceptados en la Unión Europea.

Por ahora, el uso del glifosato continúa habilitado normalmente en todo el país porque la causa recién comienza y todavía no existe ninguna restricción efectiva para productores rurales.

Sin embargo, el avance del expediente ya instaló una discusión de alto impacto económico y ambiental que el agro brasileño seguirá de cerca en los próximos meses.

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