Brasil activa un plan ante El Niño para proteger la cosecha y contener el impacto económico
El Gobierno brasileño reforzó el monitoreo de El Niño para la campaña 2026/27, con foco en seguros rurales, gestión del riesgo y estabilidad de los precios de los alimentos.
El Gobierno de Brasil puso en marcha un plan de monitoreo reforzado para anticipar los efectos de un posible fenómeno de El Niño durante la campaña agrícola 2026/27. La estrategia, presentada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa), busca reducir los riesgos para los productores mediante medidas preventivas, una evaluación de los seguros rurales y un seguimiento permanente de los posibles impactos sobre los costos de producción y los precios de los alimentos.
Las acciones se producen luego de que los organismos meteorológicos advirtieran sobre una alta probabilidad de que El Niño se fortalezca entre julio y septiembre, un escenario que podría modificar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones agrícolas del país.
Un grupo técnico evaluará el impacto sobre los principales cultivos
Como parte del plan, el Ministerio de Agricultura creó un grupo de trabajo especializado en cambio climático, integrado por técnicos del propio ministerio, del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) y de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).
El equipo tendrá la misión de identificar las vulnerabilidades regionales y sectoriales, elaborar propuestas de mitigación y diseñar herramientas para fortalecer la resiliencia de la actividad agropecuaria frente a eventos climáticos extremos.
El análisis abarcará algunos de los principales cultivos de Brasil, entre ellos soja, maíz, trigo, frijoles, caña de azúcar, café y mandioca, productos fundamentales tanto para el abastecimiento interno como para las exportaciones.
Además del diagnóstico técnico, el grupo elaborará un informe con estrategias de adaptación, un cronograma de acciones y recomendaciones para mejorar la gestión del riesgo climático en el sector.
Seguros rurales y estabilidad de los alimentos, entre las prioridades
Uno de los principales ejes del trabajo será la evaluación de los mecanismos de protección financiera para los productores. La preocupación surge en un contexto de reducción de los recursos destinados al subsidio de primas del seguro rural, cuyo presupuesto sufrió un recorte superior al 53% este año, dejando disponibles 473,8 millones de reales.
El secretario de Política Agropecuaria del Ministerio de Agricultura, Guilherme Campos, explicó que el análisis del seguro rural quedó fuera del lanzamiento del Plan Cosecha para ser tratado dentro de una estrategia más amplia sobre los efectos de El Niño. Según indicó, el instrumento resulta clave para respaldar las decisiones de siembra en un escenario marcado por endeudamiento, precios internacionales más bajos para varios commodities e incertidumbre climática.
El Ministerio de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar también trabaja en medidas complementarias. Entre ellas figura la búsqueda de recursos para capacitar brigadas contra incendios en asentamientos rurales, especialmente en la Amazonia, además de estudiar una ampliación de las reservas públicas de alimentos y de los contratos de opción para las cosechas.
En ese marco, la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) informó que durante los últimos años incorporó 800.000 toneladas de alimentos a sus reservas estratégicas.
Por su parte, el Programa de Garantía de la Actividad Agrícola (Proagro) contará este año con un presupuesto estimado en 6.600 millones de reales para cubrir indemnizaciones a productores afectados por pérdidas climáticas. No obstante, las autoridades señalaron que el seguimiento continuará ajustándose de acuerdo con la evolución de los pronósticos científicos.
El fenómeno también comienza a reflejarse en las proyecciones económicas del Gobierno. El Ministerio de Hacienda incorporó en sus previsiones para 2027 un escenario de mayor probabilidad de ocurrencia de El Niño durante el segundo semestre, junto con la persistencia de la presión sobre los precios internacionales de los fertilizantes. Como consecuencia, elevó su previsión de inflación del 3% al 3,5% para ese año.
La preparación anticipada refleja la creciente importancia que tiene la gestión del riesgo climático para una de las mayores potencias agroexportadoras del mundo, donde las condiciones meteorológicas pueden definir tanto el volumen de las cosechas como la evolución de los mercados internacionales de alimentos.

